Recibe nuestra newsletter y enterate de todo en el mundo del deporte

María Luz Tesuri: Una luchadora incansable

Foto:María Luz Tesuri, una vida a puro esfuerzo.

Sobre los escombros de sueños rotos y en medio de una realidad que invitaba al desaliento, María Luz Tesuri consiguió imaginarse junto a su pareja un futuro mejor y alcanzarlo corriendo.

El sueño deportivo de la reciente ganadora de los 15k de New Balance hace algunos años estaba muy lejos de su actualidad. Lo suyo era correr, sí, pero en una cancha de fútbol, surcando el lateral izquierdo con la camiseta de la Selección Argentina: estuvo en la sub 15, en la sub 20, y formaba parte del grupo de la Selección Mayor que se preparaba para el Mundial de Alemania cuando una rotura de ligamentos cruzados en su rodilla derecha la retiró de ese deporte: “Volví a jugar cuando me recuperé, pero con miedo a volver a lesionarme. Ya no tenía la misma confianza de antes”, recuerda en su entrevista con atletas.info.

Antes de la lesión, los días de María Luz se repartían entre Gualeguaychú y Ezeiza, donde viajaba tres veces por semana para entrenarse con el combinado nacional. Los fines de semana se anotaba en carreras por los barrios de su ciudad y en pueblos cercanos. Le gustaba competir, correr y, en ese contexto, conoció a la pieza clave de su crecimiento posterior: Juan Manuel Benítez.

 

Ver más

Corrió maratones en 133 países después de vencer tres veces al cáncer

Historias en Primera persona #10

Patricio Torrico, recolector de basura y campeón de trail

 

Juanma todavía se estaba lamiendo las heridas por una carrera en el atletismo que quedó trunca. Su estadía en Buenos Aires, con la que buscó acercarse a su sueño, se interrumpió por una constante en su vida: la falta de dinero. Tenía que trabajar duro para mantenerse, y eso le impedía entrenarse al nivel que pretendía. Respiró hondo y volvió a Gualeguaychú a hacer su duelo.

“Él siempre dijo que un atleta que quiere ser profesional se tiene que dedicar por completo. No podés trabajar y querer ser un gran atleta. O te dedicás al atletismo o lo dejás”, explica María Luz, que se alejó definitivamente del fútbol y comenzó a vivir y entrenarse con Juanma, su marido y mentor. Él le insistió para que se dedicara al atletismo, vio algo que nadie más en ese entonces hizo: un futuro promisorio en las piernas de su mujer.

Borges dijo alguna vez que todos llevamos nuestra humilde vida y además llevamos otra imaginaria. María Luz y Juanma se animaron a ir en busca de aquello que imaginaban para convertirlo en realidad. Pero para eso debieron levantarse de cada piña que recibían. Durante alrededor de un año y medio vivieron de sacudón en sacudón: María Luz quedó embarazada y Juanma perdió su trabajo. Un amigo le propuso volver a Buenos Aires para trabajar como entrenador en countries, y no lo dudó; aunque para ello debiera alejarse unos meses de su mujer. Como al principio sus alumnos no eran suficientes, alternaba los entrenamientos con changas como albañil, hasta que consiguió establecerse y llevar consigo a María Luz y a la pequeña Luz, de un par de meses.

“En el momento se nos complicó un montón, pero de las malas uno sale y hoy estamos pasando un momento feliz. Estamos contentos, laboralmente estamos bien y de pareja súper, con una familia hermosa que formamos”, infla el pecho hoy María Luz, que apenas pudo recuperarse de la cesárea volvió a correr, impulsada por sus propios deseos y por el esfuerzo que veía a su alrededor:

– A veces a fin de mes no llegábamos con la plata o lo hacíamos muy justos, y yo le proponía dejar de lado el atletismo para trabajar, pero Juanma siempre me dijo que no, que siguiera corriendo y que él iba a trabajar todo lo que hiciera falta. Siempre me dice que mi futuro es esto, piensa que puedo llegar a hacer cosas grandes. Yo confío en él, y si dice eso pongo las manos en el fuego.

– ¿Todo eso te agrega presión a la hora de correr?

– Me empuja mucho más, porque sé que él dejó muchas cosas de lado para que yo lo pudiera hacer. De alguna forma se lo quiero pagar, demostrándole en cada carrera cuánto estoy entrenando y mejorando. Sé que él lo ve: salgo de trabajar a la mañana, busco a mi hija del jardín, cocino, y entreno. Todo eso cansa, pero tengo la voluntad de mejorar y lo voy a hacer.

En abril de este año, la atleta terminó de convencerse de lo que es capaz de hacer: para el Grand Prix Sudamericano se preparó como nunca antes, incluyendo un par de semanas en Cachi, Salta, alejada de su hija. Cautelosa, aspiraba a un tercer puesto en la prueba de 5000 metros, por detrás de la marplatense Florencia Borrelli y de la olímpica sanjuanina Viviana Chávez. Sin embargo, la pista del CeNARD la vio campeona, por encima de sus rivales de categoría. Ahí comenzó a germinar un nuevo sueño, el de participar en unos Juegos Olímpicos. La mira apunta primero a lo inmediato, Tokio 2020, pero está dispuesta a recalcular si hace falta y meterle con todo para la cita siguiente.

María Luz Tesuri, a sus 24 años, vivió ya muchas vidas y tiene cuerda para rato. Todo lo que dejó atrás no es un lastre sino un impulso para lo que viene. Aunque, ejerciendo una sabiduría ganada a fuerza de combates, no se confía: “Con mi marido sabemos que hay que disfrutar el día a día. Hoy estamos bien y mañana podemos estar mal de nuevo. Estamos felices de que la actualidad sea buena y lo agradecemos todos los días. Pero si vienen las malas, pondremos el pecho y seguiremos para adelante”.

¡Compartir por correo electrónico!