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El trauma psicológico de una lesión

 

 

El dolor físico pasa después de iniciar el tratamiento médico, pero lo que incomoda por mucho tiempo es el dolor emocional de la lesión, y más aún si el corredor estaba inscripto en alguna carrera que consideraba importante. Fue lo que le sucedió en 2015 a Giselli Souza, de 35 años. Ella corre hace ocho años y ya ha completado cuatro maratones. “Estaba elongando y me torcí el tobillo derecho. Tuve ruptura de ligamentos y edema óseo“, cuenta la atleta, que ya tenía todo pago y organizado para correr el Maratón de Chicago, en octubre. “Fue muy triste, ya que el maratón no es sólo el día de la prueba, sino todo lo que rodea una planificación psicológica intensa“, lamenta. “Sentí bastante rabia, pues deposité mucha expectativa en ese maratón. Pasaba por una serie de problemas personales, entre los cuales estaba el fin de una relación y el exceso de trabajo. La lesión fue como la frutilla del postre en esta tormenta”, cuenta Giselli, quien consiguió negociar su participación para 2016.

La angustia sentida por Giselli, en el proceso de recuperación de la lesión, por la prohibición de los entrenamientos y por la pérdida de un gran evento, es normal. “De cierta forma es hasta saludable sentir rabia, pues demuestra interés”, dice el psicólogo deportivo Henrique Carpigiani Ribeiro. “La tristeza surge como un sentimiento pasajero en situaciones normales, en otros casos se generan sentimientos más complejos, como la culpa, si la lesión fue provocada por uno mismo. Es normal sentirse triste, y es normal sentir rabia, pero la preocupación aparece cuando esos sentimientos permanecen por un período prolongado”.

Mente sana

La recuperación mental depende, sobre todo, del atleta. Para el psicólogo, se puede lograr ser más fuerte y pasar por un proceso de aceptación rápido y consistente. Sirve de ayuda recolectar la mayor información sobre el motivo de la lesión y seguir las indicaciones de fisioterapeutas y médicos, sin quemar etapas. Además de eso, el atleta en recuperación, debe ocupar su cabeza con cosas productivas, principalmente los primeros días de rehabilitación. Buscar un hobby y hacer nuevas actividades para aprovechar el tiempo, es una buena alternativa. “Lo importante no es sólo no estar triste, sino controlar la ansiedad por el regreso a los entrenamientos”, acota Ribeiro.

El regreso

El proceso de retorno a los entrenamientos también debe constar de un buen trabajo mental, sobre todo para que el atleta evite la ansiedad y el miedo a correr. Para que ese “miedo” disminuya, es importante que el corredor cuente con el apoyo de especialistas. “En este período de regreso, la participación de un entrenador es fundamental para incentivar al atleta a recuperarse lo más rápido posible y volver a los entrenamientos sin problemas”, explica el entrenador Julio Dotti, de asesoría deportiva Límite Team. “A veces, el evento traumático es tan grande para la persona que pasa a tener miedo de correr sólo por no sufrir nuevamente esos dolores”.

Fortalecer la musculatura en un gimnasio, además de ser esencial para la parte física, también servirá para dar más confianza al regreso. “La musculación, en este caso contribuye a recuperar la confianza“, dice el entrenador. “Es necesario tratar la lesión con el médico y el fisioterapeuta. Principalmente, controlar la mente para poder seguir hacia adelante. Volver al entrenamiento físico anterior y rápido”.

Foto: Amanda Cegielski via Flickr / Creative Commons Attribution (CC BY) 2.0 License

 

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