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Entrenamiento mental y preparación psicológica en ultramaratonistas

 

Está comprobado por numerosas investigaciones que luego de cuatro horas de intensa actividad física, como sucede en el caso de la ultramaratón, el cuerpo pasa a un segundo plano y es la mente la que lo impulsa al logro de resultados.

¿Qué es la mente? Nuestros pensamientos. Y gozamos de la capacidad de poder entrenarlos: Con un constante trabajo de la mano y guía de un profesional, se puede llevar adelante un proceso de aprendizaje para reeducar los pensamientos y emociones y así lograr los objetivos planteados.

Es inconciliable entrenar el cuerpo y estar totalmente desconectado de él. Una mente focalizada, una mente simple sin demasiadas cábalas y la preparación psicológica resultan pilares fundamentales en la ultramaratón.

Después de varias horas de correr, la mente pasa por varios estados, y surgen pensamientos como “no estoy seguro si voy a llegar”,  “quisiera abandonar”,  o “¿cuántos kilómetros faltan?”, y aparecen dolores, temores, llanto, emociones, sensaciones de frustración. Es en estos momentos en donde la calidad de pensamientos y la atención plena del cuerpo determinan el camino para reencauzar la carrera.

Una mente concentrada, unificada, estable, flexible (es decir, una mente focalizada en el momento en el que está transcurriendo la competencia) hace que el cuerpo fluya en la actividad sin temores y ansiedades, disfrutando de cada paso que logra el cuerpo.

Tres pilares en las prácticas y preparación psicológica

  1. Atención: No automatizar habilidades físicas. Se entrena la atención plena de cada movimiento o técnica, prestando atención a todas las sensaciones del cuerpo para descubrir las posibilidades y las limitaciones.
  2. Intención: Entrenar la calidad de los pensamientos acerca de las posibilidades físicas, decisiones, inclinaciones o impulsos que se realizan en cada entrenamiento. La intención de reforzar la confianza en cada entrenamiento dará la intensidad con la cual se realiza la actividad física.
  3. Actitud: Si la actitud con la cual se realiza los entrenamientos no es amable (por ejemplo, una actitud sólo competitiva o que juzga constantemente por no hacer los entrenamientos a la perfección), el resultado será que no habrá una sinergia y capacidad de disfrute del cuerpo. En este sentido, la actitud de confianza para con uno mismo es la clave en el resultado. Esta habilidad es desarrollable a lo largo del tiempo sólo con una intención.

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