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Después de accidente, británica habla inglés por la mañana y alemán por la tarde

Foto:La británica Hannah Jenkins

En 2015, durante un paseo en bicicleta, la británica Hannah Jenkins chocó con otro ciclista. Después del accidente, ella vivió lo que se conoce como “pérdida de lenguaje secundario”. Ahora, por necesidad, habla inglés en las mañanas y alemán por las tardes.

Luego de la colisión, Hannah quedó inmóvil y sangrando en el suelo, y fue socorrida por el ciclista, que esperó a que los paramédicos llegaran. Entre la vida y la muerte, fue identificada a partir de documentos, pero no sabía donde estaba ni lo que había pasado. Al despertar, según ella, nadie parecía hablar inglés.

 

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“No conseguía entender nada”, contó a la BBC cuando pasó. “Sentí como si hubiera despertado en un país extranjero”.

Nacida y criada en Reino Unido, los médicos no conseguían comprender por qué no entendía el inglés y no respondía a las preguntas. Al contactar a su familia, su hermana Margaret parecía ser la única que comprendía lo que ella quería decir.

Hannah le hizo varias preguntas a Margaret, y una de ellas cuestionaba por qué los médicos no hablaban inglés. “Hablan inglés, Hannah”, respondió la hermana.

De acuerdo con los médicos, el accidente “borró” el inglés de la mente de Hannah y la única lengua que entendía era el alemán. Criadas por padres políglotas, las dos hermanas habían aprendido a hablar inglés y alemán desde pequeñas.

“El alemán fue el primer idioma que hablé”, dijo la británica. “Era una regla que teníamos en casa: cuando estuviéramos en familia, debíamos usar el alemán para mantener la lengua fresca en nuestras cabezas”.

Según el neurocirujano Colin Shieff, las habilidades aprendidas en la infancia son más fáciles de ser retenidas, mientras que las competencias adquiridas después son las primeras en borrarse.

Además de su pierna herida y un hombro adolorido, Hannah descubrió por medio de la hermana, que fungió de traductora, que su lesión cerebral era significativa y podría llevar años para mejorar.

Sólo cuando Hannah encontró a Andrew, su novio, ella se dio cuenta de cómo su habilidad comunicativa había sido afectada. Después de ocho años de relación, Hannah no conseguía entender a Andrew.

Con el paso del tiempo, la pareja creó un lenguaje de señas propio.

“Cuando la comunicación realmente era complicada, recurríamos a escribir, fuera por mensajes de texto o correos electrónicos, aunque estuviéramos en la misma sala”, recuerda ella. Poco a poco, fue recuperando bastante el dominio del inglés, pero no completamente.

Después del periodo de recuperación, la inglesa cerró su negocio y se dedicó a la fotografía y al arte.

“Mentalmente, tengo que reconocer que ésta es la que soy ahora”, dice. “Estoy feliz conmigo misma de nuevo. Por lo que no hay motivo para dejar de vivir de la forma que soy ahora”.

El inglés dejó de ser su lengua primaria y pasó a ser la secundaria, principalmente durante las tardes.

“En la mañana estoy bien, pero por la tarde el cansancio realmente entra en acción y me pongo a pensar en alemán. Parece que apago esa parte del cerebro que lidia con la comunicación en las noches. Así, cuando estoy con mi novio soy capaz de comunicarme con él”, dice.

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