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¿Por qué sentimos más ganas de comer dulces en invierno?

Foto:Las ganas de un chocolate en invierno.

En el imaginario popular, el invierno es la estación ideal para rendirse a las tentaciones gastronómicas y, claro, a la pereza/pachorra/fiaca. Las personas sienten ganas de comer golosinas y otro tipo de alimentos calóricos, provocando el aumento de peso y, luego, una dosis de arrepentimiento. 

Ativo.com, nuestro sitio en Brasil, conversó con la nutricionista Camilly Fratelli, máster en ciencias del programa de pos-graduación en alimentos, nutrición y salud de la Unifesp, para entender las alteraciones en tu cuerpo con las temperaturas bajas y por qué llegan esas ganas locas de comer dulces en invierno. 

 

 

¿POR QUÉ EL AZÚCAR ES ADICTIVA?

“El azúcar tiene un carácter recompensatorio. Después de consumirlo, inevitablemente se siente placer. Eso sucede porque el azúcar promueve la liberación de dopamina, neurotransmisor responsable por esa sensación. En tanto, cuanto mayor es el consumo de azúcar, menor es la liberación de dopamina, además del desequilibrio entre las hormonas del hambre (ghrelina) y de la saciedad (leptina), que obligan al individuo a consumir aún más azúcar para tener la misma sensación que antes, dando inicio a un círculo vicioso”, explicó Fratelli. 

 

¿POR QUÉ CONSUMIMOS ALIMENTOS CON MÁS CALORÍAS EN INVIERNO? 

“Lo que hace que las personas consuman alimentos con mayor densidad energética (es decir, más grasas y calorías) en invierno es el intento de regulación de la temperatura corporal frente a un estrés ambiental”, dijo la nutricionista. 

 

 

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EL CONSUMO DE CHOCOLATE

Según la nutricionista Elaine de Padua, el consumo de 20 o 25 gramos de chocolate -equivalente a una tableta chiquita- por día no tendrá como consecuencias un incremento de peso expresivo. 

Por su parte, Fratelli prefiere recomendar el consumo de chocolate amargo (con más del 60% de cacao y una menor cantidad de conservantes), “mientras no se convierta en un vicio”. Pero la nutricionista hace énfasis en apuntar hacia el gran villano de la categoría: el chocolate blanco, lleno de grasas. 

“En el chocolate branco, no hay cacao o pasta de cacao en sí. Del cacao, sólo la presencia de la manteca mezclada con productos industriales para llegar a la fórmula final”, explicó. 

 

EL METABOLISMO A LA NOCHE

“Por la noche, nuestro organismo ya se está preparando para dormir. Este descanso es extremadamente necesario para el proceso de adelgazamiento. Con eso, viene una disminución en el ritmo de nuestro metabolismo. Lo que sucede actualmente es una alimentación desconectada. Las personas llegan en casa del trabajo, tal vez estresados, y se la desquitan con comida, comiendo mucho más de lo que precisan. No prestan atención en lo que comen mientras están mirando su serie favorita en la tele o navegando por Internet”, observó Fratelli. 

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