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¿Por qué duele?

¿Le duele? ¿Dónde?
Señale el lugar donde le duele y le indicaremos cuáles son los posibles diagnósticos, cómo tratarlo, cómo fortalecer la zona y una serie de consejos para aliviarlo. Así, volverá a los entrenamientos como nuevo.

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Tendinitis de Aquiles

19 de agosto de 2016 por Activo ¿Por qué duele?

La principal lesión de los corredores derrumbó hasta héroes de la mitología griega…

Causa

  • Exceso de peso
  • Cualquier entrenamiento de alta intensidad
  • Pronación o supinación excesivas
  • Aumento de velocidad y kilometraje en los entrenamientos
  • Exceso de escaladas y poco descanso entre las sesiones de entrenamientos
  • Falta de elongación, calentamiento y flexibilidad muscular
  • Debilidad y desequilibrio de la musculatura
  • Deshidratación, alimentación incorrecta y toxinas en el organismo
  • Enfermedadas de base y medicamentos

Síntomas

  • Dolor por la mañana al caminar, en trotes cortos y después del reposo
  • Dolor al estirar el pie hacia arriba (flexión dorsal pasiva)
  • Dolores en la zona que no desaparecen tras el calentamiento
  • El área se torna rígida, caliente, hinchadas, rojiza y se siente el dolor al tocar

Tratamiento

  • Aplicación de hielo
  • Antiinflamatórios
  • Fisioterapia basada en el fortalecimiento muscular excéntrico
  • Corrección de anomalías como pronación o supinación excesiva
  • Ejercicios de propiocepción y masajes
  • Disminución del ritmo hasta la cura completa
  • Inmovilización de seis a ocho semanas
  • Cirugía

Prevención

  • Elongación de los músculos y tendones de la región, antes y después de correr
  • Fortalecimiento de la pantorrilla y de la cara anterior de la pierna
  • Aumento máximo del 10% en la carga semanal de entrenamientos
  • Plantillas o tobilleras (bajo indicación médica)
  • Regreso a los entrenamientos
  • Sin dolor e inflamación, y después del fortalecimiento muscular
  • Después de fortalecer la pantorrilla, evitando el esfuerzo del tendón
  • Elongación de los músculos isquiotibiales (semitendinoso, semimembranoso y bíceps femoral)

La membrana y el tendón de Aquiles, que conectan la musculatura de la pantorrilla con el talón, se inflaman y provocan dolores detrás del mismo”

Motivado con tu rendimiento, confundes un dolor detrás del talón con sus quejas musculares; aún así, insistes en correr. El problema aumenta, y un triste día experimentas el rompimiento del tendón de Aquiles. Las etapas son las siguientes: dolores que arden, cirugías y una larga recuperación. Pero puedes torcer esa historia.

El tendón de Aquiles

El tendón de Aquiles es un tejido fibroso que conecta la musculatura de la pantorrilla con el talón, responsable por mover los pies hacia abajo. Recibe ese nombre de la mitología griega -por causa de ser la única parte vulnerable del héroe de las guerras, e la expresión se convirtió en sinónimo de “principal debilidad”. El tendón de Aquiles es el más exigido. A pesar de ser capaz de soportar 12 veces el peso del cuerpo, sufre el impacto provocado al correr, directamente proporcional a la masa corporal y a la velocidad del corredor. Cuando la presión se torna mayor que la resistencia, resulta en una irritación, inflamación o degeneración del tendón. La ruptura espontánea del tendón de Aquiles también es frecuente. Ocurre motivada por las llamadas “enfermedades de base” (tabaquismo, colesterol alto, diabetes, hipertensión) o medicamentos (anabólicos, grupos de antibióticos, remedios contra el acné).

Cómo sucede

Las lesiones del tendón (tendinopatías) incluyen tendinitis en la parte interna y externa (paratendinitis), evolucionando hacia degeneraciones (tendinosis o tendinitis crónica). El tendón de Aquiles es cubierto por una membrana (paratendón) cuya cicatrización, tras cualquier herida, provoca dolores cuando se balancea demasiado (patatendinitis). La continuidad de los ejercicios, con el aumento de la temperatura y la flexibilidad del tendón, hace que esos dolores desaparezcan, pero la cicatriz se profundiza y pierde elasticidad. La insistencia del atleta por entrenar torna esos dolores más frecuentes, y la tendinosis aquiliana, gradualmente y a largo plazo, debilita los músculos de la pantorrilla. Con la degeneración del tendón, aumenta la posibilidad de una rotura grave. Allí, sólo podemos apelar a la cirugía.

El diagnóstico de la tendinopatía de Aquiles debe ser hecho por un especialista. Comprende desde palpar la zona hasta exámenes de ultrasonido y resonancia magnética. En este punto, la actividad deportiva debe interrumpirse. El tratamiento analgésico y antiinflamatorio, con fisioterapia, dura hasta 12 semanas.

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