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Es de elite, se subió al podio y corrió hasta el aeropuerto

Foto:esther atkins

Esther Atkins, de 31 años es, sin dudas, una atleta de elite. Sin embargo, como quería correr de cualquier forma la NYRR Queens 10K, en Nueva York, y precisaba ahorrar dinero, trazó un itinerario que hasta los corredores amateur entenderían como una “locura”. Básicamente, Esther disponía apenas de dos horas entre el fin estimado de la carrera y el despegue de su vuelo. Además, la atleta sabía que el tránsito neoyorquino no ayudaría.

Por eso, decidió hacer todo corriendo… literalmente. Eso incluyó el trayecto desde su hospedaje hasta la larga de la carrera, los 10 kilómetros de la competencia y dos kilómetros más desde la línea de llegada hasta el aeropuerto, un “atajo” que ella descubrió, que fue lo que la incentivó a comprar el pasaje aéreo. 

En el primer trecho, Esther salió corriendo con su mochila durante 2,4 kms hasta la largada de los 10K, en Flushing Meadows Corona Park. Allí encontró a unos conocidos a los cuales les dejó la mochila y, enseguida, se ubicó en la fila de largada -que estaba pautada para las 7.45 AM.

Atkins planeaba terminar la carrera aproximadamente a las 8.20. De ahí hasta el aeropuerto La Guardia tendría que correr dos millas más (3,2 kms). Es decir: tendría una hora para correr hasta esa terminal y hacer el check-in, ya ue el vuelo sería poco después de las 10.  

 

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Sólo una cuestión podría detener los planes de la estadounidense: si por casualidad fuese seleccionada para el control antidoping post carrera, tendría aún menos tiempo para llegar al aeropuerto. Pero nada escapó de sus cálculos, ya que para asegurarse bebió más agua que lo necesario para no tener problemas a la hora de orinar. 

Se subió al podio
Esther Atkins corrió la carrera y llegó a la meta con un tiempo de 35m33s: con ese resultado, se ubicó en el tercer lugar de la general femenina. El reloj daba las 8.20 AM. Casi corriendo, quiso saber si sería llamada para el control antidoping, se despidió de los amigos, agarró su mochila y encaró el tramo final del día, rumbo al aeropuerto de La Guardia. 

Finalmente, llegó allí a las 8.41; es decir que demoró menos de 20 minutos para llegar al aeropuerto y tomar el transporte interno hasta la puerta de embarque, a las 9.20. A su vez, Esther tuvo la suerte de que su vuelo se atrasó 30 minutos, ganando un tiempo extra para estirar las piernas y descansar un poco antes del viaje hacia su Carolina del Sur. 

En una entrevista, Atkins dijo que toda esa locura, que comenzó cuando llegó a Nueva York, el sábado, fue súper divertida. “Cuando me subí por fin al avión pensé: ‘no fue taaan difícil’. Realmente me divertí en esas 24 horas”, dijo. 

Este es el mapa del recorrido total (Instagram personal E. Atkins): 

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