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Daiana Ocampo, la campeona sin sponsors que soñaba con ser futbolista

Foto:Daiana Ocampo, integrante del equipo argentino en la Maratón de Buenos Aires

A Daiana Ocampo, la campeona argentina de los 21k de Buenos Aires, la ayuda su familia, su círculo íntimo y sus entrenadores. Nadie más, nadie. Su suegra, a quien define como una “mujer de fierro”, se encarga de cuidar de su pequeña hija, Amparo, cuando ella está entrenando.

Así fue en Cachi, Salta, donde la atleta de Pilar se preparó durante 26 días para lo que logró: ser la mejor corredora nacional de la media maratón porteña. 

Al norte argentino, donde se midió en la altura para ganar performance, la acompañaron Amparo y su suegra, como siempre. Su marido iba y venía, y lo mismo ocurría con su entrenadores, Hugo Bressani e Ivana Minutto, quienes siguen su evolución de cerca, sin darle respiro. O dándoselo, pero en los momentos adecuados.

Daiana Ocampo, el fruto del sacrificio de toda una familia

Lo cierto es que no hay marcas, ni empresas ni inversores detrás de Daiana, nuestra campeona en los 21k. Hay sacrificio, está el esfuerzo de una familia que entiende lo importante que puede ser cumplir un sueño en conjunto. Aunque, esto, sabemos y repetimos, no debería ser así.

Tal vez el resonante triunfo conseguido el último domingo consiga que el apoyo financiero por fin llegue. Porque este que cumplió fue el primer sueño de varios. 

Daiana Ocampo (Facebook personal)
Daiana Ocampo (Facebook personal)

Tiempos futboleros

Si bien hoy su vida está diseñada y pensada en largas distancias, Daiana Ocampo quería ser futbolista cuando pateaba las calles de Pilar. De hecho, jugaba en Fénix hasta que llegó la hora de tomar una decisión.

“Por un tema de madurez, tuve que empezar a trabajar y no daba para entrenar más con el equipo. Pero quería seguir haciendo algo que me guste, siempre amé el deporte”, dijo la corredora a atletas.info. Eso que podía “gustarle” era el running. 

Después de algunos entrenamientos cortos, de correr sola por Colectora, se presentó a los 10k del Hospital Austral. Debut y triunfo, con una marca de 43 minutos.

Lo sabía, le daba para mucho más, pero aún no sabía hasta dónde podía llegar, o qué es lo que ese deporte tan solitario podría brindarle. Era 2012, ella tenía 21 años y ni siquiera se imaginaba lo que estaba empezando. 

El descubrimiento

Tiempo después lo conoció a Hugo Bressani, quien empezó a entrenarla… hasta hoy, como parte del Ironteam. De casa hasta el shopping, unos 8 kilómetros, unas dos veces por semana. Así, al comienzo. Pero la cosa se fue poniendo seria. Corriendo por la zona, los triunfos se acumulaban. Recién en mayo de este año corrió sus primeros 21k, en la Asics Golden Run. Adivinen: ganó la carrera en 1h19m51s. 

“Hice la Asics, mi primera media, convencida de respetar el ritmo de entrenamiento que habíamos planeado con mi entrenador. En mi cabeza estaban los 21k de Buenos Aires, por lo cual no quise apretar. Igual, me dio para ganar”, contó sobre ese debut. 

Antes de Buenos Aires, corrió una media maratón en Chivilcoy, la cual ganó en 1h22m, como parte de un entrenamiento de fondo de 34k, la escala previa al viaje a Cachi y, después, los 21k que definirían el campeonato nacional. 

Daiana Ocampo (Facebook personal)
Daiana Ocampo (Facebook personal)

Preparación de altura

Con la familia a Salta, 26 días en la altura, la mente puesta en un objetivo. “Bajé un par de días antes de la carrera y estaba con mucha incertidumbre, porque no a todo el mundo le sienta bien correr en el llano después de entrenar en la altura. Y esta era la carrera más importante, habíamos invertido mucho. No sólo dinero, sino tiempo, esfuerzo”, recordó Ocampo. “Fue un sacrificio enorme”, agregó. 

Antes de largar, le sudaban las manos, no podía parar de mover los dedos. “Le pedía a dios que me diera fuerzas para resistir cada kilómetro. Y si me faltaban fuerzas, sabía lo que tenía que hacer: pensar en mi hija”, sostuvo, rebobinando recuerdos hasta la mañana fresca del último domingo, su gran domingo. 

Y vaya si precisó de ese plus. La lucha contra Luz Tesuri, otra guerrera, fue zancada a zancada. A pesar de que arrancó desde atrás, tenía un plan y estaba decidida a respetarlo. “Quería hacer una carrera progresiva, por eso no largué con las de adelante. Cuando llegamos a la 9 de Julio, Luz [Tesuri] me había sacado 200 metros. Pero sabía que si era para alcanzarla, la alcanzaría. Y si no, igual haría una buena marca”, recordó. 

Daiana Ocampo (Facebook personal)
Daiana Ocampo (Facebook personal)

Final y llanto: la coronación de Daiana Ocampo

Después del kilómetro 18, por fin consiguió quedar primera entre las argentinas y no largó más esa posición. “Cuando faltaban 2k, no podía más. Ese tramo final me dolió más que todo el resto de la carrera. Me acordé del esfuerzo que le pusimos, de mi hija, del cuerpo dolorido por los entrenamientos. Cuando llegué, me quebré. No estaba en los planes tanta emoción, pero no pude contenerme”, explicó. 

Mientras no entrena, Daiana no se despega de Amparo. Se levanta a las 5 A.M., corre, lleva a su hija al jardín, asiste al Profesorado de Educación Física y, cuando no hay doble turno, vuelve a casa. Aprovechando el envión, Ocampo intentará ganar los 10.000 metros de la Copa de Clubes, representando a FCmax.

Tokio 2020, un sueño que motiva

Sin embargo, su nuevo gran sueño está un poco más lejos, en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, en la maratón. “Es el sueño de todo atleta un Juego Olímpico. Por ahora, nuestro trabajo está hablando por sí solo. De a poco, en silencio vamos”, dijo. 

Recuperando las piernas, la flamante campeona argentina de 21k hace un poco de bicicleta leve horas después de su triunfo. El teléfono no para de sonar. La felicitan, la entrevistan, le envían contactos que pueden ayudar. Por ahora, nadie con una propuesta firme, nadie con ayuda financiera. Pero confía, y trabaja en silencio, como siempre, corriendo detrás de un sueño, un nuevo sueño. 

 

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