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Joaquín Arbe: Un atleta por necesidad

El más rápido de todos los argentinos que compitieron en los 21k de Buenos Aires este año, Joaquín Arbe, es un atleta particular, que se aleja de unos cuantos lugares comunes: su motor no son los sueños, sino las necesidades; sus triunfos no son las medallas ni los podios, sino los pesos que pueda llevar a casa; el atletismo no es su vida, sino una herramienta para sostener a su familia.

Joaquín Arbe, por los premios

Arbe, que cumplió 29 años el mismo día de la carrera, acumula decenas de campeonatos nacionales como juvenil y en mayores, en pista (800, 1500, 5000 10000 metros, y 3000 metros con obstáculos), cross country, montaña y calle. En Buenos Aires, además, obtuvo la tercera mejor marca histórica para un atleta nacional en media maratón.

– ¿Te genera algo eso?

– No, nada. En lo personal, me siento muy contento, porque sé que es una marca buena. Yo más que nada corro por los premios. Sabía que si salía como primer argentino me iban a dar un premio extra, así que más que nada pienso en eso. Estar en el ranking quizá algunos lo valoran más que yo, pero a mí no me genera ninguna ganancia. Si me hubieran dicho que me daban un premio por estar en el ranking permanente de la distancia, sería diferente. Pero eso no se premia acá en Argentina.

Joaquín Arbe y sus triunfos
Joaquín Arbe y sus triunfos

Joaquín comenzó a correr a los 12 años, y a competir a los 13. En su Esquel natal, se juntaba con un grupo de amigos que cada tarde, a las seis, se iba a entrenar atletismo. Durante un tiempo, él se volvía a su casa, hasta que un día lo invitaron a sumarse y nunca más dejó.

– Lo tomaba como un juego, como algo divertido. Me gustaba ir a correr. Por ahí la profesora se enojaba, porque yo era medio inquieto: me subía a los árboles, andaba corriendo, distraía a los compañeros… Después me fueron acomodando y comencé a tomarlo más en serio.

– ¿Sigue siendo divertido?

– Hoy lo tomo con otra responsabilidad, porque sé que de acuerdo a como me vaya en las carreras depende cómo estamos con mi familia económicamente. Mientras yo entrene bien, puedo correr bien y puedo hacer plata. Si a mí me va bien corriendo, puedo pagar los gastos de la casa, los gastos de mi familia. Lo tomo como un trabajo.

Padre de un nene de doce años y una nena de ocho, por estos días Joaquín divide su atención entre los entrenamientos en Cachi y su hogar, donde su mujer espera la inminente llegada del tercer hijo de la familia.

Es por ellos que él corre, es por ellos que antes de una carrera hace cuentas y decide si conviene o no correrla. Esa es la razón por la que los trofeos y medallas no llegan a casa, sino que se regalan antes, porque lo que importa, lo que cuenta, es el plato de comida que un triunfo implica. A veces, con correr no alcanza y recurre a algún otro trabajo ocasional.

– Hay temporadas en las que no tengo muchas carreras o se me complica mucho poder viajar. De Esquel a Buenos Aires me sale más de diez mil pesos un vuelo, entonces tengo que ver qué carreras puedo hacer. Si viajo a Buenos Aires por una carrera, tengo que ver que sea rentable y que yo esté en un buen momento. Si no, no me conviene viajar. Prefiero quedarme en mi casa, hacer alguna changa de albañilería, que sé que es plata más segura que viajar y ver si me siento bien en una carrera. Por eso, más que nada, trato de estar en un buen nivel, y viajar si sé que tengo chances de pelear el podio y los premios que haya.

– ¿Alguna vez viajaste, hiciste el gasto, y no se te dio el resultado?

– Sí, me ha pasado varias veces. Pero bueno, son más las veces que me ha ido bien que las que me ha ido mal, gracias a Dios. Por suerte, puedo mantener a mi familia con lo que gano en las carreras, con los sponsors. A veces invierto un poco de plata, como hice ahora viniéndome a entrenar a Cachi, pagando la estadía. Tuve que recaudar más de cincuenta mil pesos…

En la media maratón pude agarrar un poco menos de la mitad de lo que fui gastando acá, pero bueno, espero que con la marca que salió en la media y con lo que se puede lograr en el maratón, se pueda conseguir algún otro sponsor y recuperar algo de los gastos. Por ahora estamos concentrados y en positivo, que puede salir un buen maratón. Dan buenos premios y vamos a ir por eso.

Vivir y entrenar como atleta

“¡No puedo creer que esté comiendo tan sano!”, es el epígrafe que eligió Arbe en Instagram para mostrar su sorpresa por estar llevando adelante una dieta de atleta, algo a lo que no está habituado.

Por primera vez en su carrera, pasó 20 días en la altura de Cachi como preparación para la media maratón de Buenos Aires. Es la primera carrera que prepara a conciencia y dedicándose plenamente en su vida. Al principio, tuvo más dudas que confianza, pero el resultado lo envalentonó para una segunda etapa en la localidad salteña de cara al maratón que se correrá el 22 de este mes.

– Antes de la carrera, no la pasé bien en Cachi. Recién el último entrenamiento de pista lo pude hacer bien. Los otros cuatro trabajos de pista los corté porque no me sentía bien, me faltaba mucho el aire e iba muy incómodo. No pude hacer los trabajos de calidad como me los pedía el entrenador, por eso no sabía si me iba a servir o no estar acá estos veinte días. Yo sabía que había sumado kilómetros en los fondos y eso, pero los trabajos específicos de pista no me salieron. Tenía miedo de haber venido hasta Cachi, hacer el gasto que hicimos entre pasaje, hospedaje y comidas, y sentirme mal en la carrera. Pero la verdad que me sirvió.

– A ese miedo se sumó el de estar corriendo por encima de lo esperado el día de la carrera…

– Sí, porque mi idea era ir a correr dentro de mi mejor marca, que era 1h04m20s. Yo sabía que si corría a ese ritmo iba a ser una carrera buena, a un promedio de 3m03s el kilómetro, más o menos. Con el pelotón fuimos siempre abajo de tres minutos y eso me dio un poco de miedo a no aguantar el ritmo. 

– Contaste que pensabas que en algún momento iban a aflojar, ¿cuándo te diste cuenta de que eso no iba a pasar?

– Miré el reloj cuando pasamos el kilómetro tres, que nos dio 8m50s. Ahí me di cuenta de que íbamos más fuerte de lo que yo había planificado con mi entrenador, pero me dije “Bueno, capaz que en dos kilómetros más comienzan a correr arriba de tres minutos”. Y no pasó nunca. Pasamos el kilómetro diez también debajo de los treinta minutos, y yo sabía que había hecho ya la mitad de la carrera a un ritmo más fuerte de lo que tendría que pasar. Pero ya estaba en el pelotón, y si me quedaba solo iba a ser peor, así que intenté aguantar.

– Si ellos aflojaban, ¿vos también?

– Sí, si ellos bajaban el ritmo yo también lo iba a bajar. Nunca pensé que el pelotón iba a aguantar tanto.

– Muchos atletas hablan de la importancia de pensar siempre en positivo, vos tenías muy presente el miedo y las inseguridades por el entrenamiento y el ritmo de carrera, ¿no te afecta eso?

– No, son segundos en los que parás y pensás si te conviene el ritmo ese o si te sirvió o no el entrenamiento. Pero yo sabía que la única opción que tenía era prenderme a ese pelotón. Si me prendía con los que estaban atrás, iba a correr lejos de mi marca y no iba a cumplir mi objetivo. Una vez que largué la carrera, lo único que quería era tratar de jugármela. Sabía que podía salir bien o podía salir mal, pero que iba a intentar buscar una buena marca y no quedarme desde el principio en un pelotón donde no me sirviera. Me arriesgué a que me saliera una buena marca o morirme arriba en el intento.

Joaquín Arbe en el Iberoamericano
Joaquín Arbe en el Iberoamericano

Pasado y futuro

– Tenés varios títulos nacionales, ¿significan algo para vos?

– No. O sea: es importante salir campeón argentino porque mi provincia me lo pide. Tengo una beca de mi provincia por ser campeón argentino, y por eso trato de llegar bien a los campeonatos de pista o a los de cross. A los campeonatos argentinos en general. Corro más que nada porque sé que de esta forma puedo mantener a mi familia.

-Si a mí el atletismo no me diera el dinero para estar bien con los gastos de mi familia, directamente no lo haría. Preferiría conseguirme un trabajo y mantenerlos de una manera segura. Por ahora, gracias al atletismo he podido crecer muchísimo: a mi señora la conocí en el atletismo y pudimos concretar una familia. Gracias al atletismo he podido tener mi casa, ampliarla, tener mi auto, viajar a muchos lados. Por ahora me va bien y me alcanza con lo que gano. El día que no me alcance con lo que se recaude en las carreras, tendré que pensar en trabajar de otra cosa.

– ¿A veces pensás qué podría haber sido de tu carrera como atleta con más apoyo y con la posibilidad de dedicarte de lleno?

– Sí, y creo que podría haber hecho más. Esta vez es la primera vez que puedo entrenar para una media maratón con veinte días, concentrado, y pude hacer una buena marca. Nunca entrené para correr maratón y salí campeón argentino dos veces. Nunca preparé un obstáculo y soy campeón de tres mil metros con obstáculos. Nunca preparé pista y saqué muchísimas medallas en campeonatos de pista. Nunca le di la importancia que había que darle porque nunca me llevó mucho trabajo entrenar para todo eso. Siempre entrené más o menos: los días que podía, lo hacía; los días que no, no. Pero cuando había un campeonato nacional, iba, corría, y ganaba la medalla de oro. Nunca me sacrifiqué demasiado, y creo que por eso no valoro los campeonatos que he ganado. Creo que ahora estoy un poco mejor que años atrás. Vamos a ver qué pasa en el maratón ahora.

– ¿Qué te ves haciendo cuando dejes?

– Mi idea es hacer los cursos de entrenador de IAAF y meterme en una escuela municipal o provincial de atletismo en Chubut. Quiero seguir ligado al deporte, tener atletas chicos, del semillero, para que alguien les dé más importancia, porque en mi provincia se ha dejado mucho de lado eso. Cuando yo corría en Cadetes y Menores, se hacían todos los años campeonatos provinciales, porque había muchos chicos para clasificar al nacional. Ahora, prácticamente, va el que puede pagarse las cosas, porque no hay más chicos. La idea mía es trabajar sobre eso, tratar de incentivar a los chicos, motivarlos.

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