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Mariano Mastromarino: “Me cuesta más físicamente, pero hago carreras más inteligentes”

El sábado 27 de julio, a las 8:30 de la mañana, Mariano Mastromarino dará en Lima, Perú, el primer paso de su tercera participación en los Juegos Panamericanos. Hace cuatro años, en Toronto, se colgó la medalla de bronce en maratón; hace ocho, en Guadalajara, cuando todavía competía en los 3000 metros con obstáculos, no tuvo la actuación que esperaba. 

A sus casi 37 años (los cumplirá en septiembre), el marplatense es casi un coleccionista de experiencias. En su largo recorrido en el atletismo cosechó grandes éxitos – la mencionada medalla, que rompió una sequía de 64 años para los maratonistas argentinos en esa competencia; la victoria en el maratón de Buenos Aires de 2014, el único triunfo local en los últimos quince años; y una clasificación a los Juegos Olímpicos de 2016; entre otros – y unas cuantas derrotas. De las últimas, a pesar del dolor, logró extraer aspectos que conforman al atleta y la persona que es hoy.

– Son más las carreras en las que te va a ir mal que aquellas en las que te va a ir bien. De las que más tenés que aprender es de esas, de las que te va mal: analizar todos los errores que cometiste, para después tener un buen resultado. En el deporte siempre vas a perder más veces que las que vas a ganar.

– ¿Cuáles son las carreras que te dejaron más enseñanzas?

– Muchas. Pero te digo dos: en mis primeros Juegos Panamericanos, en los que no me fue muy bien, hicimos una preparación por la que viajamos a México mucho tiempo antes, a un lugar que no conocíamos. Ahí me di cuenta de que eso no se tenía que hacer. Hay que ir siempre a lo seguro, a lo que conocemos. Ese año aprendimos eso, a no hacer esos grandes cambios antes de torneos tan importantes. Otra fue mi debut en maratón, que también me dejó muchas enseñanzas. Fue una carrera que subestimé y cometí muchos errores en cuanto a los ritmos de competencia. La verdad, son muchas las enseñanzas de las carreras en las que a uno le va mal.

Mariano Mastromarino y su medalla en los Panamericanos de Toronto (foto: Clase Ejecutiva)
Mariano Mastromarino y su medalla en los Panamericanos de Toronto (foto: Clase Ejecutiva)

– ¿Las victorias también enseñan cosas?

– Lo que pasa es que a las victorias uno las disfruta, entonces no las analizás tanto. A la medalla de los Panamericanos de Toronto sí la analizamos después, y nos dimos cuenta de por qué la habíamos logrado: por hacer una carrera muy inteligente. Pero, en general, se disfruta más que lo que se analiza. Obviamente, uno la pasa mejor con el disfrute de las victorias que con los aprendizajes de las derrotas, pero de las dos cosas hay que sacar lo positivo.

Mariano Mastromarino y el camino a Lima

Como ya es habitual en el atletismo nacional, uno de los rivales a enfrentar en todo el proceso previo a una competencia es la economía. Sin beca del Enard y con una reducción en el monto que percibe de parte de la Secretaría de Deportes, las intenciones de Mariano de buscar la clasificación a los Panamericanos en el maratón de Sevilla casi se dan de bruces con una cruda realidad: no había plata para comprar los pasajes.

Un posteo en redes sociales exponiendo su situación y la generosidad de la familia ensamblada que conforman el atletismo y el running permitió el viaje, la obtención de la marca y una actualidad donde la piedra en la zapatilla sigue firme en su lugar.

A la espera de la llegada de los pasajes que confirmen su vuelo a Lima el próximo miércoles 24, el marplatense encara la recta final del trabajo que debió realizar íntegramente en su ciudad, a diferencia de ocasiones anteriores, donde pudo aclimatarse en la altura de la localidad salteña de Cachi.

 Este jueves nos queda un entrenamiento más de pista, fuerte, y después empezamos a hacer la parte de descarga. No pudimos hacer la preparación que queríamos, en altura, como estamos acostumbrados. Lo más difícil en Mar del Plata es el clima, porque nos tocaron días muy fríos y a veces se dificulta hacer los trabajos específicos. Hubo semanas con alertas meteorológicos, con lluvias, viento. Esos días, iba a la pista a hacer los trabajos y, si había temporal de viento, era imposible hacerlo. Hacíamos trabajos más cortos porque lo que teníamos programado no lo podíamos hacer, porque el clima no nos dejaba. Pero bueno, nos fuimos adaptando a lo que teníamos y esperemos que eso ande bien allá. Hicimos una buena preparación.

– ¿Qué vas a ir a buscar a Lima?

– Voy a intentar hacer una carrera inteligente, no pensar en la marca, sino más en la posición. Quiero hacer una carrera de menos a más. Tenemos que ver con qué circuito nos encontramos y qué se puede hacer. Va a ser una carrera muy difícil, tenemos a los atletas peruanos, que son favoritos, y a un atleta brasileño que este año corrió muy fuerte. Sé que no va a ser fácil, pero vamos a intentar hacer una carrera progresiva y estar lo más adelante posible.

– El circuito tiene algunos retomes, muchas vueltas, ¿está bueno para vos?

– La verdad, lo hemos visto, pero hasta que no llegás ahí no sabés con qué te vas a encontrar. Sabemos que son cuatro vueltas y eso dificulta mucho todo, porque tenés muchos retomes y eso te quita ritmo. Pero una vez que lleguemos a Lima vamos a ver el circuito y vamos a saber con qué nos encontramos. Cuando fuimos a Toronto, antes de llegar pensamos que nos íbamos a encontrar con un circuito plano y rápido, y cuando llegamos allá era lo contrario. Pensamos en no hacer especulaciones con el circuito hasta no estar ahí.

– Del clima, ¿vieron algo?

– Sí, estuvimos viendo que en Lima están con máximas de veinticinco grados, mínimas de dieciocho o veinte, así que no va a hacer tanto calor. Vengo corriendo con un clima muy frío, así que vamos a tener que llegar y adaptarnos a un clima más caluroso. Pero me siento bien con cualquier clima, no sé si me afecta tanto.

– ¿Qué condiciones externas son las que más te afectan?

– El circuito. Pero no vamos a estar pensando tanto en la marca, entonces no nos preocupa demasiado. Sí tenemos en cuenta a los rivales y eso. Pero, si se hace una carrera lenta, no nos va a preocupar tanto.

El largo camino del maratón

Su entrada al deporte fue el fútbol. Su sueño, ser el cinco de Boca. Mientras jugaba en Alvarado, conoció al atletismo, que lo flechó de inmediato con promesas que el fútbol no le hacía: viajes, competencias internacionales, medallas. “Yo nunca había salido de mi ciudad, y con el atletismo apenas empecé ya estaba corriendo en Santa Fe y otros lugares. Eso me atrajo mucho”, confiesa Mariano.

Los 3000 metros con obstáculos fueron su prueba predilecta en la pista. Con medallas doradas en campeonatos sudamericanos y panamericanos juveniles, y resultados similares una vez entre los mayores, buscó la clasificación a los JJOO de Londres, en 2012, pero por cuatro segundos se quedó afuera. Allí cambió el chip y la disciplina, y comenzó su exitoso camino en el maratón.

– ¿Qué tenés vos que permita que corras bien un maratón?

– No sé, fue una prueba a la que me supe adaptar muy rápido, donde supe también hacer la mayoría de las veces carreras muy inteligentes, donde me siento mejor corriendo la segunda mitad de la carrera que la primera. Creo que he sabido aprovechar eso: ver dónde soy fuerte e intentar hacer siempre la carrera que más me conviene a mí, sin pensar tanto en lo que hacen los otros atletas.

– Aunque hay una carga física, es un asunto muy mental…

– Sí, obviamente. Es una prueba en la que no podés cometer muchos errores porque, a la larga, los pagás. Hay que pensarla mucho, es una carrera muy táctica. No es largar y correr. Hay que mantener el ritmo, intentar hacerlo lo más parejo posible. Hay que hacer muchas cosas.

– ¿Hay que llegar maduro al maratón?

– Pienso que sí, que tenés que estar bien preparado física y psicológicamente para enfrentar un maratón. Si me decían de correr maratón a los 20, 23 años, no lo hubiera podido hacer. No me creía capacitado mentalmente para enfrentar esta prueba. Hay chicos de 26, 27 años que lo están haciendo muy bien, pero para mí lo lógico sería que arranquen un poquitito más tarde, a los 29. Aparte, así podés disfrutar de las pruebas de pista, que suman mucho.

– ¿En qué momento estás ahora?

– En un momento en el que disfruto del día a día y de poder seguir haciendo esta actividad manteniendo el nivel. Estoy disfrutando de eso. Todos los días me cuesta un poquitito más salir a entrenar, porque ya estoy cansado. Las recuperaciones de un entrenamiento a otro no son las mismas, pero sigo disfrutándolo. Y mientras lo siga disfrutando, lo voy a seguir haciendo.

– Comparándote con vos mismo en 2014 o 2015, ¿te sentís a esa altura?

– Creo que he aprendido mucho de ese tiempo hasta acá. Me cuesta más físicamente, pero hago carreras más inteligentes.

Para adelante

Hace dos meses y medio, Mariano lleva adelante su propio running team en Mar del Plata. Entrenador IAAF de nivel 2, piensa este espacio como un refugio ante un retiro no muy lejano de la actividad.

– ¿Cómo te sentís en el rol de entrenador?

– Bien, es algo que siempre pensé hacer. Cuando estoy en actividad, por ahí a veces se dificulta. Como este año sabíamos que no íbamos a viajar tanto, me mandé a hacerlo. Tengo dos referentes como Daniel Díaz y Leo Malgor, que me enseñaron todo lo que sé de este deporte. Esos dos maestros me ayudan y me acompañan.

– ¿La idea es hacer como Leo: un mix entre atletas y corredores aficionados?

– Sí, por ahora arrancamos con los aficionados. De a poquito queremos ir agregando horarios y empezar con una escuelita de atletismo, con chicos, y desarrollarlos desde chiquititos para tener un club de inicio.

– Si bien el atletismo y el running son muy diferentes, siempre tuviste mucho contacto con el running, ¿te sumó todo esto?

– Sí, obviamente. No podemos separar al atletismo del running. Cuando necesité ayuda para viajar, por ejemplo, fue la gente del running la que me ayudó, compró los bonos, la que me dio su apoyo para poder viajar. Las cosas están relacionadas, es así. Aparte, el mismo running ayuda a que los chicos se acerquen a este deporte, sobre todo a la actividad que hacemos nosotros, que es el medio fondo y fondo. Lo comercial atrae a la gente grande y, cuando los padres hacen deporte, los chicos copian a sus padres.

– ¿Es una forma de ir preparando el terreno para cuando dejes de correr?

– Sí, obviamente. Cuando deje de correr vamos a estar con el grupo de entrenamiento, voy a dedicarle más tiempo, más horarios, y estaré también en la parte de deportes de la municipalidad. Estoy a punto de empezar a trabajar ahí.

– ¿Ves cercano el momento de dejar?

– La verdad que por ahora estamos apuntando a estos Juegos Panamericanos, y el año que viene queremos estar en los Juegos Olímpicos de Tokio. Después de Tokio, veremos. Ya tengo 37 años, y cuesta, pero mientras pueda mantener el nivel, lo vamos a seguir haciendo.

– Con los cambios en el sistema de clasificación olímpico, ¿cómo lo ves?

– Para mí, es más complicado. Antes era entrenar para hacer una marca, y con esa marca esperabas qué marcas hacían los demás atletas argentinos. Ahora es distinto: tenés que ir a un campeonato sudamericano, competir contra los atletas de todo el continente para sumar puntos. Tenés que ir buscando las carreras para sumar esos puntos. Se dificulta mucho, no depende tanto de la marca, sino de la carrera que elijas hacer. Por darte un ejemplo: el año pasado Miguel Barzola sumó más puntos corriendo el maratón de Buenos Aires en 2h16m que este año corriendo el maratón de Sevilla en 2h14m… Esas son las cosas que hay que ver: no buscar carreras rápidas, sino carreras donde sumes más puntos.

– En todos estos años pasaste un montón de cosas, tuviste muchos obstáculos: desde el coche guía tratando de sacarte del maratón de Buenos Aires a problemas con la indumentaria en los JJOO, pasando por las becas y los bonos contribución, ¿por qué seguís eligiendo el atletismo?

– Porque me gusta, lo disfruto. Si bien tenemos obstáculos y cosas que son propias del deporte en Argentina, que habría que rever del lado político, disfruto hacerlo. Hice toda mi vida deporte y lo amo. Lo sigo haciendo y lo sigo disfrutando como el primer día, con todas las cosas que tengamos, buenas y malas. Todo ayuda a ir creciendo. Obviamente, llega un momento en el cual pensás otras cosas… Yo ya estoy grande, voy a cumplir 37 años, tengo una familia, una mujer y una hija, y también hay que mantener eso.

Lo del grupo de entrenamiento también lo hago pensando en el futuro y en el bienestar de mi hija. Mi señora trabaja y ayuda con eso. Si bien no tengo la beca, tengo el apoyo de marcas privadas que me ayudan, como Skechers, que da una mano muy grande. La verdad, vivimos al día, pero puedo hacerlo todavía.

Mariano Mastromarino junto a su hija, Morena
Mariano Mastromarino junto a su hija, Morena

– ¿La satisfacción de hacer lo que te gusta hacer compensa eso?

– Exactamente. Poder seguir haciendo lo que a uno le gusta, poder seguir trabajando en lo que a uno le gusta. El día que deje de correr, voy a seguir ligado al deporte. Como entrenador estoy dando mis primeros pasos y me está gustando.

– ¿A qué atletas ves como el futuro del maratón argentino?

– Coco Muñoz este año ha corrido en 2h15m, ha hecho una muy buena marca; Martín Mendez también ha hecho muy bien las cosas y viene mejorando sus registros; Joaquín Arbe, si bien está aprovechando mucho su período de pista, sabemos que va a ser un gran corredor de maratón; Julián Molina está haciendo sus primeras experiencias en esta distancia, también. Creo que hay una linda camada de atletas que puede llegar a seguir nuestros pasos.

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