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El difícil camino recorrido por las mujeres en los 42k

Foto:El recordado episodio de Kathrine Switzer.

Si pensaste que correr 42K resulta complicado para un hombre, no quieras imaginar el esfuerzo que resultó para la mujer… Te presentamos la historia condensada de la participación de las mujeres en los 42K. Resulta increíble imaginar, que hace apenas 40 años atrás, los especialistas del momento consideraban que una dama no podía correr eficientemente más de una milla. Casi un cuento de hadas, con agallas.
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Ocurrió el 3° lunes de abril del 2004. Por primera vez en su historia, la cinta que determina al vencedor del 108º Boston Marathon, era traspasada por una mujer antes que un hombre. La kenyana Catherine Ndereba, obtenía, hasta el momento, su tercer título en ese circuito. Se había implementado una nueva modalidad, en donde las mujeres elite largarían 29 minutos antes que los hombres, duplicando la emoción visual del espectáculo, ya que un eventual final entre damas no se desdibujaría entre atletas masculinos.
 
De esta manera, se pone en lo más alto del pedestal la figura femenina en dicha competencia, luego de un arduo y tortuoso camino, plagado de las dificultades y sinsabores propias de un evento, en el que, apenas unas pocas décadas atrás, era considerado exclusivamente para caballeros, debido a la dureza de su trayecto..

Mujeres en los 42k: pioneras

Hasta 1966, apenas un puñado de mujeres se había atrevido a correr los míticos 42K. Se cree que una joven llamada Melpómene completó el circuito olímpico griego, en 1896. Otras maratones fueron corridas por la francesa Marie Ledreu, en 1918, la británica Violet Piercy (03:40), en 1926, y la norteamericana Ferry Lepper (03:37), en Culver City, USA., en 1963. Tres valientes mujeres, Judy Mitchell, Susan Johnson y Debbie Haines, se habían atrevido al durísimo recorrido de la Equinox Marathon en Alaska, entre 1963 y 1966. En 1964, Briton Dale Grieg corrió en 03:27 los 42K de la Isle of Wight, y Millie Simpson en 03:19 en New Zealand.

Roberta Gibb vivía en Winchester, Massachussets, y solía correr aficionadamente, sólo por placer. En 1965, vio desde fuera la Boston Marathon, y quedó fascinada con el evento. Se casó con un marino de la Armada estadounidense, y se mudaron a las afueras de San Diego, en California.

Allí comenzó a incrementar sus volúmenes de entrenamiento, corriendo siempre sola, por la costa, o por el desierto. Cuando a principios de 1966 escribió a la Boston Athletic Association para solicitar su formulario de inscripción para el maratón de ese año, le contestaron que las mujeres no estaban aceptadas. Poco le importó. Determinada a correr en el maratón de su ciudad natal, viajó durante cuatro días en el ómnibus, que unía el trayecto de costa a costa. Se escondió detrás de unos arbustos, y hasta tuvo que esquivar en la largada algunos intentos de bloqueo, por parte de los asistentes de la competencia. Finalizó el circuito en 03:21:40, y el Gobernador de Massachusetts de ese entonces, John A. Volpe, le estrecha su mano al llegar, en señal de reconocimiento. Algunos pocos afortunados fueron testigos de este episodio, que regaron el hecho como un mito urbano.

 

Kathrine Switzer, un emblema

Fue así como ésto llegó a oídos de Kathrine Switzer, más como leyenda que como una realidad. En el otoño norteamericano de 1966, le comenta a su coach Arnie Briggs (un maratonista de 50 años), sus ganas de participar en la nueva edición de la Boston Marathon. Kathrine entrenaba en el equipo masculino de Cross Country de la Universidad de Siracusa, dado que no existían equipos femeninos intercolegiales en esos tiempos. Arnie le dice que no cree que una mujer haya sido capaz de correr 26.2 millas, más allá de la publicidad que rondaba, pero que si ella entrenaba como para hacerlo, la acompañaría.

Kathy entrenó duro, y en Marzo de 1967 solicitaron los formularios. En ningún lugar se especificaba el sexo, y Kathy llenó con sus iniciales los espacios en blanco en donde irían sus nombres: K.V. Switzer. Pagaron los 3 dólares (era el costo por inscripción en ese entonces), y enviaron los papeles de inscripción.

En la largada, nada ocurrió. Junto a ellos también corría Tom, el novio de Kathy. Luego de recorridas las dos primeras millas, un camión de medios delató la presencia de Kathrine. Jock Semple, el Co-director del Maratón, se volvió furioso cuando vio a Kathy, y se abalanzó sobre ella gritándole -“Get out of my race…!!!”- (-“Fuera de mi carrera…!!!”-) Tom, el novio de Kathy, con un físico más de rugbier que de maratonista, lo empujó derribando a Semple hacia un costado. Los fotógrafos documentaron ese momento, que recorrió el mundo entero. Roberta Biggs también había vuelto a correr sin número, finalizando en 03:27. Kathy terminó su primer y accidentada maratón en 04:20, pero había marcado un precedente.

En las ediciones de la Boston Marathon de 1968 y 1969, Kathy no se presentó a competir, y se sintió mal en ambas ocasiones al ver a algunas chicas en la línea de largada, sin número. Es que en los nuevos formularios estaba impreso “Men Only” (Sólo Hombres). Roberta Gibbs volvió a ser la 1º mujer en llegar en 1968.

 

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En 1969, Sara Mae Berman se animó a efectuar el circuito. Ella estaba casada con Larry, un asiduo corredor, que a su vez era conocido de Jock Semple. Fue la primera en finalizar con un 03:22:00, y fue muy astuta al decir una irónica frase que en principio enojó a las mujeres, pero que a largo plazo puso en ridículo, con mucha sutileza, a la Boston Athletic Association. -“Las mujeres no corremos la Boston Marathon; simplemente hacemos el mismo circuito en el mismo tiempo que los hombres…”-

En la edición del ’70 se implementó el primer Standard mínimo de clasificación para poder correr en Boston. Era de cuatro horas. En un día lluvioso, Sara emplea 03:05:00; Nina Kuscsik, una chica oriunda de Long Island, llega en 03:12:00, ocupando el segundo lugar. En 1971, Nina iba liderando la competencia, pero es alcanzada por Sara en Heartbreak Hill, y corren juntas casi hasta el final, en un duelo emocionante, en donde Sara vence a su rival por un minuto, con un 03:08:00.

La pasión puesta entre estas dos mujeres en la carrera, hizo que la gente comenzara a proyectar cuál sería la primera en hacer el recorrido en menos de tres horas. Sara volvió a correr otro maratón a tan solo un mes de finalizada esta edición, imponiendo un 03:00:35.

El 31 de agosto de ese año, la australiana Adrienne Beames pulveriza la barrera de las tres horas con un impresionante 02:46:30, en Werribee, Australia.

Ante la progresión de acontecimientos y el poder de comunicación global de la prensa a la hora de informar todos los avances del “sexo débil” en el ámbito deportivo, se decide, en 1972, oficializar la categoría femenina en la Boston Marathon. Pero el tema seguía sin resultar sencillo; precisaban una marca de clasificación de 03:30:00, y además, largarían en un sector distinto al de los hombres. Siete mujeres se presentaron orgullosas en la línea de largada, con sus dorsales oficiales. Era un histórico y triunfante momento. Entre ellas se encontraba Kathrine Switzer, quien había sido empujada por el Co-Director de la prueba cinco años antes. En una jornada extremadamente calurosa, Nina Kuscsik se convierte en la primer vencedora oficial de la 76º Boston Marathon 1972, con un tiempo de 03:10.

 

El 28 de Octubre de 1973 se realiza el primer maratón exclusivamente para mujeres, en Alemania Occidental. Cuarenta mujeres procedentes de siete países completan el recorrido.

La noruega Grete Waitz vence en la categoría femenina del Maratón de New York en 1979, con un 02:27:33, convirtiéndose en la 1º mujer en correr por debajo de las 02:30 El New York Times, saca un editorial, en donde se pone de manifiesto la hora de diferencia obtenida en la nuevo record de Grete, con la marca de quince años atrás.

El primer maratón femenino oficial, sancionado por la IAAF, fue el de Tokyo, en Noviembre de 1979, y en Los Ángeles de 1984, las mujeres correrían el primer maratón olímpico femenino, en el que vence Joan Benoit, de USA, con un tiempo de 02:24:52, en medio de la ovación de todo un estadio de pie, en señal de reconocimiento.

En esa competencia, el público se emocionaría hasta las lágrimas viendo finalizar a la suiza Gabrielle Andersen, de 39 años, que arribando última. Absolutamente agotada y al límite de sus fuerzas, no se permitió abandonar ni recibir asistencia médica por temor a ser descalificada, completando la vuelta del Estadio arrastrando sus pies y trastabillando en cada paso (ver video debajo). La vehemencia de esta mujer hizo modificar el reglamento general de maratón, en donde un atleta hoy sí puede recibir asistencia médica sin ser descalificado, pero sin ser trasladado o ayudado a desplazarse.

El récord del mundo femenino lo obtuvo la británica Paula Ratcliffe en la Flora London Marathon, el 13 de Abril del 2003. Logró un impresionante 02:15:25, y se mantiene vigente a la fecha.

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Las referencias argentinas

La primer argentina en correr y completar un maratón de 42k fue Iris Fernández, quien participó en el Maratón de Alemania en 1979, donde registró un brillante crono de 2h 58min 39seg. Antes, la misma Iris también había sido la primer valiente mujer en participar de una carrera de calle, cuando completó en 1970 los 10k de Fiestas Mayas en Buenos Aires.

La primera mujer en participar de un maratón disputado en nuestro país fue Stella Maris del Papa, quien en junio de 1981 participó en el Maratón de Ezeiza, pese a que en un principio las autoridades de la carrera no la dejaban participar porque, según el reglamento, sólo había categorías femeninas para la prueba de 21k. Luego de varias discusiones y tras la firma de un documento que la hacía responsable de cualquier problema que pueda sufrir en la carrera, la atleta completó los 42k en 4hs 01min

 

 

Marcelo De Bernardis.

 

Video:

La suiza Gabrielle Andersen, con 39 años, entrando en la última posición en la 1º edición del Maratón Femenino en los JJOO de Los Angeles 1984. Su espíritu inquebrantable hizo que se medificara el reglamento del Maratón, después de casi 90 años… Todo por el espíritu olímpico…

 

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