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Amor a las corridas: parejas y running

Foto:parejas y running

Existen cientos, miles de motivos por los que la gente comienza a correr. Y también existen múltiples beneficios que esa misma gente encuentra en la actividad.

Mejoras en la salud y reducción del estrés son algunos de los aspectos positivos más resaltados del running. Su componente social es otro, y muchas veces es el que termina influyendo para fidelizar a las personas.

Se conforman grupos de amigos, y corriendo también se puede descubrir el amor: son numerosos los casos de personas que ingresaron solteras a la actividad y hoy están en pareja con alguien a quien conocieron desandando kilómetros.

“Una actividad en común como el running produce, además del beneficio físico, un beneficio mental y psicológico. Es un espacio propicio para charlar más, para verse más seguido y crear cierta confianza con otras personas. Se van bajando las defensas, se bajan las barreras y se facilita la comunicación”, explica el licenciado Juan Carlos Quiros Piceda, propietario de la consultora Unire, con más de 23 años de experiencia compatibilizando perfiles y contactando personas para formar parejas.

 

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“En esa confianza que surge”, prosigue el especialista, “se hace más fácil la formación de vínculos. Además, los logros relacionados dan mayor seguridad y la necesidad de expresarla, lo que resulta más sencillo con aquellos que comparten la actividad”.

La licenciada Inés Valdez, psicóloga especializada en terapias de pareja, agrega: “Las actividades en común sirven para reforzar el vínculo que une a la pareja, para superar la rutina y reconectarlos. El deporte es un espacio en el que pueden conectarse desde el placer, descubrir cosas y admirar al otro desde un lugar diferente”.

“Yo nunca me metería con alguien del grupo”, fue una de las primeras cosas que le dijo Eduardo Ruiz a Alejandra Krasñansky mientras iniciaban una amistad que dio paso a algo más y hoy los tiene conviviendo y proyectando cosas juntos.

“Yo estaba negado, pero uno no puede manejar los sentimientos. Sentía que se perdía algo si salía con alguien del grupo, pero terminé ganando un montón de cosas”, reconoce Eduardo hoy.

“Es excelente salir con alguien que está en la misma. Por ejemplo, nos acabamos de mudar juntos y no nos sobra la guita, pero en vez de comprar cosas para la casa nos interesa hacer viajes para carreras, comprar palos para trail o cosas así. Nos entendemos y tenemos prioridades conjuntas”, agrega Alejandra.

Maximiliano Rodríguez Peralta comenzó a correr prácticamente obligado por su médico. Estaba con sobrepeso y el colesterol muy alto, así que no le quedó otra que obedecer.

Le costó mucho encontrar el disfrute por el running, pero de a poco fue tomándole el gusto y divirtiéndose. En eso estaba cuando se anotó con sus compañeros de running team (entre los que estaba Karina Kormos) a una carrera con obstáculos y barro.

“La vi con una onda similar a la mía, y en un momento, cuando la vi toda llena de barro, me cayó la ficha de que me gustaba. Yo estaba lleno de barro y ella también, así que pensé ‘¡Alcoyana, Alcoyana!”, recuerda Maximiliano.

“Correr con tu pareja está buenísimo, a mí me sirvió un montón. Nosotros no nos vemos en todo el día, por el trabajo de cada uno, así que nos juntamos en el entrenamiento y ahí estamos todo el tiempo juntos. Como tenemos el mismo compromiso o relajación, está bueno para hacer los fondos. Nos quedamos dormidos los dos y salimos a hacerlos a la tarde”, cuenta Karina.

Compartir una actividad puede ser muy bueno para una pareja, pero la licenciada Valdez aclara: “Hay que tener en cuenta el tema de la competitividad. No sería bueno que empiecen a ver quién es más fuerte y corre más rápido. Ahí puede haber dificultades, pero en definitiva la actividad va a ser un reflejo de cómo se instaló el vínculo en la pareja previamente”.

El licenciado Quiros Piceda completa: “Lo ideal también es que cada uno preserve su espacio propio, su tiempo, su lugar, para poder admirar en el otro esos logros por afuera de las actividades en común. Esos espacios fuera de la pareja son necesarios como crecimiento personal y logros a compartir”.

Débora Percowicz, que está en pareja con Marcelo López, de su mismo grupo de entrenamiento, habla de la importancia de esos espacios personales, aún compartiendo una actividad.

“Nos complementamos muy bien, nos acompañamos mucho y nos conectamos con el running de la misma forma, pero no corremos nunca juntos. Yo hago los fondos con mis amigas, él con los suyos y nos encontramos después para tomar mate. No nos movemos todo el tiempo juntos, ni hablamos todo el tiempo en plural”.

 

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Ellos están dándole otra oportunidad al amor después de haberse separado de las parejas con las que cada uno tiene dos hijas. En el caso de Marcelo, su ex y madre de las chicas era y sigue siendo compañera de running team.

“Los dos necesitábamos el grupo para estar con amigos y descargar tensiones, así que ninguno quiso ni amagar con dejar la actividad. Como nunca nos peleamos, sino que nos separamos porque se terminó el amor, no tuvimos problemas”.

Alrededor de un año y medio después de su separación, Marcelo empezó a fijarse en Débora y buscaba la forma de acercarse a ella. Los dos formaron parte de un grupo de amigos corredores y empezaron a conocerse más.

Tanto, que se volvieron confidentes y él empezó a ingresar peligrosamente en la llamada friend zone. “De esa zona no salís más, y yo ya estaba con un pie adentro. Es más, yo en un momento me lancé y ella me dijo que no pusiéramos en juego nuestra amistad. Rebotado y todo, insistí y al final se dio”, repasa Marcelo.

El running, entonces, puede ayudar a una pareja. Las parejas y los grupos (los vínculos, en definitiva), a su vez, ayudan a las personas a mantenerse en la actividad.

“Estar con otros favorece no sólo a la pareja, sino también a la constancia, porque cuando uno está comprometido con otro la posibilidad de abandono es menor”, concluye Valdez.

Nota publicada en la revista O2 #9

Foto: Mercedes López Echenique

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