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Zapatillas con mucha amortiguación: cuáles son los riesgos

Últimamente, las zapatillas con mucha amortiguación están tomando mucha fuerza en el mercado. Este tipo de zapatos prometen tener un retorno de energía mayor, disminuir lesiones y, básicamente, tener una corrida mucho más confortable.

Si bien es cierto que los diseños son muy llamativos, no son pesados y, efectivamente, son muy cómodos, se han detectado algunos problemas con este tipo de calzado.

Las zapatillas que tienen demasiada amortiguación generalmente poseen una suela un poco más ancha y con un drop alto. El sistema de amortiguación puede ser aire, EVA u otras tecnologías que utilizan las diferentes marcas.

Su función es minimizar los impactos del peso corporal cuando corremos, por esa razón tienen una altura mayor en el talón.

Dicho lo anterior, te damos los puntos que deberás tomar en cuenta para usar estos zapatos de correr.

Zapatillas con mucha amortiguación

1. Los músculos de los pies pueden sufrir lesiones

Muchos de los que corremos nos olvidamos de que nuestros pies también tienen músculos, y lo importante que es mantenerlos en buen estado.

Estas zapatillas generan una especie de atrofia muscular como resultado de la amortiguación excesiva. Es decir, nuestros músculos no trabajan de forma adecuada, perdiendo tono y fuerza, generando una fascitis plantar, o inflamación de diferentes tendones.

Especialistas en medicina del deporte reciben constantemente atletas con tensiones en la planta del pie, en el tendón de Aquiles o con periostitis. Todo lo anterior, derivado de una mala técnica por el exceso de amortiguación.

 

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2. Las zapatillas con mucha amortiguación favorecen el “taloneo”

Como lo mencionamos en el punto anterior, la mecánica natural de carrera cambia debido a este soporte extra en el talón.

Esto es riesgoso para la salud del corredor y genera una carrera ineficiente. Además, favorece a lastimar las rodillas, pudiendo provocar lesiones serias.

Por el mismo movimiento, la tibia comienza a trabajar a marchas forzadas, logrando así una inminente, molesta y dolorosa periostitis.

 

3. Perdés sensibilidad con el suelo

Este punto suena prácticamente obvio: al tener una mayor amortiguación, nuestros pies (con todas sus terminaciones nerviosas) perderán contacto con el suelo.

Esto genera que no nos adaptemos al terreno que corremos, y nuestros músculos no estén listos para los impactos y la forma en que van a recibirlos.

De este modo, cambia por completo nuestra manera natural de correr y favorece las torceduras, los calambres, las tensiones musculares, etc.

*****

Realmente, no es un plus tener una mayor amortiguación, por lo que este tipo de calzado no te ayuda a prevenir lesiones en realidad.

A menos que seas un corredor muy experimentado y domines por completo tu mecánica de carrera. En ese caso, podrás usar este calzado sin riesgo a lastimarte.

Si sos de los que aprecian este tipo de zapatillas, te tenemos algunos tips para evitar lesiones:

  • Intentá elegir las zapatillas con menor amortiguación entre ellas.
  • Mejorá tu técnica. En este caso, deberás poner especial atención en la cadencia. O sea: tratá de no pisar con el talón, concentrarte en pisar con las puntas y no pases de tu cintura en cada zancada.
  • Cuando termines de entrenar, trotá descalzo en el pasto. Esto te ayudará a que los músculos de los pies se estiren y no acumulen tensión. Si podés, caminá descalzo en tu casa también.

Ahora que sabés los pros y los contras, podrás tomar una decisión más informada o prevenir lesiones si decidís usar este tipo de calzado para correr.

 

*Este artículo fue publicado originalmente en Activo Deportes México

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