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La Ironwoman granjera que entrena en un bebedero y alimentando a sus animales

Foto:Caroline Ashby, en pleno entrenamiento

No todos los atletas que se clasifican para la gran cita del Mundial de Ironman en Kona gozan de muchas posibilidades de infraestructura a la hora de entrenarse, ni piscinas con agua climatizada o equipos de apoyo. En el caso de Caroline Ashby, de 41 años, cambiar el estilo de vida de granja con su marido y sus hijos no está en sus planes, y decidió adaptar su rutina a ello. 

Residente en Eneabba, un pueblito de 180 habitantes a tres horas de Perth, Caroline pasa gran parte de su día ocupada en el cultivo de cereales, cuidando del ganado familiar y otras tareas que el campo le propone. 

De la granja a Kona

En medio de eso, se da tiempo para entrenar, y cómo… Ya participó dos veces del Mundial de Ironman en Kona. En 2015 terminó 25ª en la categoría de 35 a 39 años, con 11h06m56s. En 2017 fue 18ª en 40-44 con menos de 11 horas (10h55m59s). En 2019, Kona aparece otra vez entre sus objetivos. 

Para ello, la atleta de 41 años se entrena corriendo en los caminos de ripio cercanos a su casa, mientras aprovecha para cuidar de sus animales. Sus amigas suelen dejarle botellas plásticas con agua fresca sabiendo que pasará por allí cansada y, claro, no hay estaciones de servicio o ese tipo de cosas. 

Lo mismo sucede con los entrenamientos de bicicleta, que a veces llegan a los 200 kilómetros. Todos saben que andará por allí y la esperan con bebidas o comida. 

Caroline Ashby, el Expreso de Eneabba

Sus vecinos la apodaron “El Expreso de Eneabba”. Lo curioso es que se entrena en un bebedero artificial, una especie de laguna donde beben los animales de la granja. “La lluvia la llena. Este año ha llovido tanto que se ha desbordado, por lo que ha llegado a los 120 metros, una distancia perfecta. Además, cuando hay viento, tiene hasta olas que simulan las condiciones del océano”, le dijo Ashby al sitio web thewest.com.au.

Tampoco pone ningún tipo de excusa para entrenar la natación. Aunque no tiene una piscina como tal para nadar, hace sus sesiones de agua en un balsa.

“La lluvia la llena. Este año ha llovido tanto que se ha desbordado, por lo que ha llegado a los 120 metros, una distancia perfecta. Además, cuando hay viento, tiene hasta olas que simulan las condiciones del océano”, explica Ashby en thewest.com.au.

El ejemplo del pueblo

En invierno, las temperaturas del agua llegan a los 12 grados y necesita abrigarse con el traje de neoprene y guantes. Además, a veces se topa con los animales que llegan allí para beber. 

“Con mucha frecuencia, Caroline llega a las 20 horas de entrenamiento a la semana. Con el desafío adicional de las instalaciones y los factores ambientales que tiene, a veces es muy difícil hacerlo. Sería muy fácil que perdiera la motivación. Pero no es así”, explicó el entrenador de Caroline, Nick Baldwin.

La Ironwoman granjera se convirtió en una referencia de su comunidad, fomentando el deporte entre los niños y adultos, que la ven como un ejemplo de tenacidad. 

 

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