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Delfina Álvarez, la atleta a la que un sólo deporte no le alcanza

Foto:Delfina Álvarez y su pasión, el triatlón

“Un solo deporte no es suficiente”. La máxima, sostenida por la revista española Triatlón, fue la respuesta que Delfina Álvarez buscó, aún sin saberlo, durante toda su vida.

El deporte la acompañó siempre: jugó al tenis durante 14 años (desde los cuatro); fue jugadora de hockey e integrante de la selección salteña; usó la 10 en Jogo Bonito San Francisco FC, equipo con el que salió campeona de la Liga Salteña de Fútbol en 2014; compitió en mountain bike y experimentó el trail running. Pero nada de esto le alcanzaba. Llegaba a cada deporte llena de entusiasmo, pero la repetición, la falta de variantes, la aburrían rápidamente y cambiaba de actividad. 

Hasta que llegó al triatlón.

Delfina Álvarez y el camino hacia el triatlón

Mientras jugaba al fútbol y encaraba sus últimos años en la carrera de Contador Público, se acordó de que un entrenador de su paso por el hockey era triatleta y se acercó a él para iniciarse en el deporte que aglutina tres disciplinas.

– Hoy, cuando siento que comienza a ser monótono entrenar todos los días en doble o triple turno, no llego ni a cuestionarme lo que me cuestionaba antes. Cambio de disciplina, dentro del triatlón, y me vuelvo a motivar. Cuando empiezo a cansarme de una, aparece la otra.

– ¿Creés que en algún momento te va a aburrir el triatlón?

– No, creo que este es mi lugar, definitivamente. Es un deporte de resistencia, donde los resultados los ves año a año, y veo un camino largo para mí.

Es mi lugar. El tria me enseñó a tener paciencia. Ahora estoy en la corta distancia, la olímpica, pero mi objetivo a largo plazo es competir en un mundial de medio Ironman y en Ironman.

Delfina Álvarez y su pasión, el triatlón
Delfina Álvarez y su pasión, el triatlón

De cero a campeona

Delfina comenzó en este deporte a los 23 años, y no llegó a pasar las etapas juveniles de Junior ni Sub23, por lo que entró a competir directamente en la categoría Elite, contra atletas de recorridos más largos en este deporte. Ya fue campeona argentina en dos oportunidades.

Comencé a nadar de grande, nunca había hecho natación, y entré con el prejuicio de que era imposible competir contra quienes nadan desde chicas. Pero logré romper con eso. Empecé a nadar a los veintitrés años y compito de igual a igual con chicas que nadan de hace mucho. Eso fue lo que más me costó.

– ¿Entraste tímida?

– Es que la natación es muy complicada y, si no tenés una buena técnica, es difícil rendir. En esta distancia, si no tenés buena natación, ya no enganchás en la bici y corriendo tampoco. Al no venir de la natación, hubo todo un trabajo de seguridad. Con el tiempo iba mejorando, pero también tenía que tener la confianza y la seguridad de que también era buena. A la hora de largar, si no tenés esa seguridad en vos, te puede jugar en contra.

– ¿Cuándo te pudiste sacar ese complejo?

– En dos momentos. En los Juegos de Playa del año pasado tuve dos carreras, una individual y una de relevos. En la individual nadé muy mal y me dio tanta bronca que hablé con la entrenadora y al día siguiente tuve una excelente natación. Ese día nadé con mucha seguridad, valorando todo el trabajo que venía haciendo. Otro momento fue a fines del año pasado, antes del Desafío 23. Tuve muy buenos entrenamientos de natación con el equipo con el que entreno, y asimilé todo eso. Hoy tengo la seguridad de que puedo.

Desafío 23

En diciembre, Delfina fue parte de Desafío 23, un proyecto solidario impulsado por dos triatletas aficionados, que consistió en correr, en días consecutivos, un triatlón en cada una de las provincias del país.

Ella se enteró de la propuesta y se puso a disposición de Maximiliano Kugler y Roberto Gómez Coll, quienes inmediatamente la invitaron a sumarse corriendo. Cada uno de los tres integrantes del desafío llevó la bandera de una causa.

– Fue un antes y un después en mi carrera deportiva. Me dio muchas cosas muy positivas, como deportista y como persona. Salí un poco del ego, que inconscientemente se les crea a veces a los deportistas. Yo no soy una chica soberbia, ni mucho menos, pero con esto salí de mí, de mi entrenamiento profesional, para pasar a pensar en estas personas que deciden hacer un desafío con objetivos muy buenos.

Pasar provincia por provincia, ver cómo se sumaba la gente y llegaba el mensaje a todos lados, me encantó.

Yo tenía un dolor en la rodilla antes de comenzar y, durante el desafío, empecé a disfrutar mucho de hacer triatlón. Venía de una pretemporada muy cargada, pero el dolor se fue.

No usé el reloj, sino que me guié más por sensaciones, y fue increíble. Convivir con dos personas que son padres de familia, trabajan y hacen triatlón de forma totalmente amateur también fue fuerte. Eran estilos de vida muy distintos, y eso te saca de tu mundo.

– ¿Por qué elegiste la lucha contra el cáncer de mama como causa?

Cada uno tenía una causa. Uno tuvo cáncer de vejiga y eligió la lucha contra el cáncer; el otro trabaja en un banco de donación de médula ósea y eligió esa causa. Yo tenía que unirme eligiendo otra causa y, como mi cuñada está luchando contra el cáncer de mama, fui por ese lado.

Esa fue otra de las cosas por las que creo que fue un antes y después en mi carrera deportiva y a nivel personal.

Fue increíble cómo en cada desafío, a pesar de estar cansada, pensaba en mi cuñada y en la gente, en las causas de los chicos, y me salía fuerza de cualquier lado.

Estaba cansada, por ahí, porque me quedaban diez kilómetros de trote, pero me ponía a pensar en la gente que viene peleando hace cinco años contra un cáncer, y decía “¿de qué me estoy quejando?”. 

– ¿Tu cuñada te dijo algo?

– Sí, ella me siguió bastante. Estaba muy contenta. Ya está mejor. Me escribía siempre para agradecerme, y me prometió que cuando salga de esto vamos a hacer un desafío juntas. Una genia.

Trabajar y entrenar

Ser deportista es un trabajo, por lo que trabajar y entrenar, en su caso, debería ser un sinónimo. Sin embargo, un tema que desde hace muchos años preocupa a los atletas argentinos es cómo hacer para dedicarse de lleno al deporte y mantenerse económicamente al mismo tiempo.

Delfina eligió no ejercer como contadora apenas se recibió, pero después de un par de años dedicándose solamente al deporte, comenzó a ver opciones para trabajar de manera independiente o llevar adelante un emprendimiento propio que la ayude a llegar a fin de mes.

Y ella es de las afortunadas: cobra una beca de parte del gobierno de Salta (“suelen pagar todo junto a fin de año, por lo que es difícil organizarse financieramente”) y otra del Estado Nacional (“en general, pagan bien, con atrasos de sólo dos meses”).

– ¿Estás atenta a los cambios que se están dando en la estructura deportiva?

Sí, sigo bastante esos temas. No me animo a emitir un juicio, a decir si está bien o mal, porque conozco el tema de afuera, pero sé que es medio una imitación de cómo funciona en Córdoba, donde hay una Agencia y no una Secretaría. Aquí anda bastante bien, me gusta cómo funciona, aunque no sé si funcionará así a nivel nacional.

Lo único que me importa es que se termine fomentando y apoyando al deporte, independientemente de que sea Secretaría o Agencia. Quisiera que sea positivo para el deporte. Hubo muchos recortes que nos afectaron.

– En general, ¿tenés la sensación de que va a ser positivo lo que viene? ¿O te da algo de miedo?

Me da algo de incertidumbre y miedo. Soy muy optimista y creo que puede ser positivo, más allá de que se hable de recortes. Económicamente, es un año muy complicado, de elecciones.

Ese grado de incertidumbre que tengo me lleva a quedarme en Córdoba, en lugar de buscar plata para ganar puntos en carreras del exterior para clasificar a los Juegos Olímpicos, que es lo que debería estar haciendo una deportista en mi situación actual. Me quedo acá, compito lo más cerca posible, con el nivel más alto posible, buscando el complemento de algún emprendimiento personal para sustentarme.

No descarto la posibilidad de encarar un proceso para clasificar a Tokio, pero no hipotecaría mi vida familiar y demás por algo que quizá no es tan concreto.

Deportista

A fin de mes, Delfina competirá en los Juegos Nacionales de Playa, mientras continúa con las fechas del Campeonato Argentino, que finaliza en abril. A mediados de marzo, será parte de los Juegos de Playa Sudamericanos, en Rosario; y también buscará la clasificación a los Juegos Panamericanos, que este año se disputarán en Lima, Perú.

– A nivel competitivo, ¿cuál fue tu satisfacción más grande?

Gané dos veces el tria de La Paz, salí dos veces campeona de Argentina y tuve un podio sudamericano, pero mi mayor satisfacción deportiva es haber logrado lo que logré con la natación en estos cinco años que llevo entrenando. No es un título, pero me realiza mucho más que todos.

– Hiciste muchos deportes en tu vida y, a pesar de aburrirte de casi todos, nunca dejaste de practicar alguno, ¿por qué? ¿Qué te da el deporte?

El deporte me educa. Me hace ser mejor persona, claramente. El triatlón me dio paciencia, autoconocimiento, vida sana. Creo que es todo positivo lo que recibo del deporte. En el deporte nunca existe la ley del menor esfuerzo, nunca vas a conseguir un resultado o un objetivo personal deportivo haciendo el mínimo esfuerzo. En otras cosas, se tiende a hacer el menor esfuerzo, te venden eso, hacer más con menos. En el deporte no, todo es más puro: ¿Querés esto? Bueno, implica este esfuerzo.

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