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Alex Foresti, un todoterreno a prueba de Ironman: “Quiero terminar mi vida como la empecé”

Foto:Alex Foresti, un verdadero guerrero Ironman

¿Se imaginan llevando su cuerpo al límite al menos una vez en la vida? ¿Soñaron, tal vez pensaron, en hacer un Ironman Full? Esas preguntas pueden responderse en el cuerpo de Alex Foresti, de 56 años.  Multipliquen ese deseo, ese anhelo, por 16 veces.  Ese es el número de Ironman que tiene en su vida el protagonista, de tono sereno y diálogo elegante. Alguien que dispone de respuestas tranquilas a preguntas incipientes.

Está anclado en su realidad de pensar en Ironman. El mismo sabe que su amor por este deporte no tiene ni tendrá puntos finales. El próximo noviembre estará en el Ironman 70.3 Buenos Aires. “Ya corrí tantos 70.3 que me perdí en la cuenta, lo que se dice Full, corrí 16”, sostiene, esperanzado y seguro, enfocado para un nuevo desafío.

Sabe que su cuerpo está lejos de detenerse. Entrena hora y media los días de la semana. Los sábados y domingo, el volumen aumenta hasta 5 horas. 

 

Alex Foresti: ayer pura potencia, hoy un brillante meticuloso

Alex aprendió del Ironman a tener una disciplina, a tener siempre un método debajo de la manga. Plantearse siempre un objetivo. Dispone en su haber de constancia, de perseverancia, de sesera fuerte. El entrenar día a día lo llevó a ser muy prolijo. Esos valores y conceptos lo traslada a su vida diaria y a la empresa. “Se me hace imposible vivir sin pensar en Ironman”, comenta con orgullo.

¿Qué te dicen en tu familia?

(Piensa)

En su momento me costó un divorcio (risas).  Pero ahora, mi actual pareja me conoció así, sabe de mi pasión. De a poco, se fue enganchando, entendiendo cómo funciona todo, por eso me banca. Es así de simple.

¿Te ves dentro de 10 años con el traje de neoprene en la salida de alguna competencia?

Sí, claro. Te diría que dentro de 20 años también. Es mi modo de vivir. Hago triatlón desde los 28 años. Corro desde los 20. Empecé a jugar al básquet de chico, pasé por el rugby. Hice 15 años de taekwondo. Corrí en motocross. Desde los nueve años hice deporte de manera ininterrumpida. En cierto modo, quiero terminar mi vida como el día que la comencé. Esa es mi meta.

¿Cuál es tu distancia preferida dentro del Ironman?

Hoy por hoy el 70.3. Por la condición de que llevo 30 años corriendo triatlón. Debo confesar que, a mi edad, el Ironman se siente bastante. Si quiero seguir haciéndolo, tengo que bajar un poco las distancias, ser cauteloso en las cargas.

El Ironman es muy lindo, pero se sufre, obvio. Hace cuatro años tuve una hernia de disco que estuve casi dos meses que no podía caminar del dolor. Cuando me recompuse dije, o bajo las expectativas de distancia o no corro nunca más.  Ahí empezó mi fanatismo por los 70.3, que me parecen una excelente distancia. 

¿Cuál es tu fuerte dentro del Ironman?

Mi fuerte es el running. Es más, yo vengo del running. Empecé a correr antes de hacer el triatlón en sí. Lo peor puede ser la bicicleta, pero son momentos. Hay épocas que soy más fuerte en la bici, hay otras que soy más fuerte en el agua. Es muy relativo.

 

Un envase indestructible

¿Qué relación tenés con el cuidado del cuerpo a los 56 años?

Ahora estoy más ordenado con la dieta que cuando comencé. Consumo muy pocas harinas. A esta edad, me tomo mis momentos para entrenar en el gimnasio. Antes trataba de evitarlo siempre. Ahora lo hago porque la parte muscular se deteriora mucho. Después, todo lo que son chequeos médicos, la parte cardíaca, la parte intestinal.

Padre de Lucas (25), de Valentina (22) y de Marcos (15). Asume sus fragilidades, pero también confiesa que el deporte le dio más satisfacciones que tristezas. Por eso piensa en la alegría que fue correr la Ultra Maratón de Sahara con su hijo mayor, en Túnez. Esas alegrías no las pretende soltar y están presente en sus acciones. Esas acciones que le generan buenas ideas: comprometer a sus hijos con el deporte.

¿Cómo te llevás con la decepción? ¿Te tocó vivirlas en el Ironman?

Uff, son tantas. En un Medio Ironman de Punta Del Este venía muy bien y se me pinchó la rueda. Ese fue uno de mis fracasos. Se me peló la cubierta, literal. Por más que cambiaba la cámara, seguía pinchando. Ahora soy más consciente de los límites que me impone el cuerpo al correr estas disciplinas. Reconozco que, actualmente, soy más prolijo que potente. Antes abusaba de mi potencia y de mi resistencia. Ahora abuso de mi prolijidad y de mi experiencia.

¿Como incentivarías a alguien que nunca corrió un Ironman?

A todos los que arrancan, más que incentivarlos, les aconsejo que no lo hagan de manera tan temprana. Hay que empezar siempre por distancias cortas. Hay que adquirir la experiencia necesaria y después, si te gusta, andá por las largas distancias. Andá por todo. Quizá puedan terminar el Ironman con un buen entrenamiento, pero a un costo físico muy alto. Esa no tiene que ser la idea, es mejor ir de a poco y coronarlo con un Ironman full o un 70.3.

Alex Foresti mira siempre al horizonte en búsqueda de nuevos objetivos. Después del Ironman 70.3 Buenos Aires, ya piensa en lo que le queda del campeonato argentino de triatlón. Para alcanzar la trascendencia, su realidad está acompañada de experiencias imposibles de olvidar. Su vida está gobernada por una palabra: Ironman.

 

*Tres carreras para disfrutar, un país entero para visitar. Anotate ahora en el Ironman 70.3 Buenos Aires, el Ironman Mar del Plata y el Ironman 70.3 Bariloche 2019. Para más información, visitá la página oficial. No te pierdas la oportunidad de unir turismo con el desafío de tu vida. Y preparate, ya que podrás seguir la cobertura más completa en atletas.info. 

 

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