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Marialuz Arellano: rebelarse contra el miedo para vivir en armonía

Quito es la ciudad que le pertenece, Ecuador la invade de orgullo y el Ironman lo transpira, lo lleva en todo su cuerpo. Depende cómo la miremos, Quito y Marialuz Arellano se parecen en que siempre van de sur a norte en busca de nuevos horizontes. Ella cautiva optimismo, en su diccionario no existe el darse por vencida.

Vivir en la mitad del mundo -a 2800 metros sobre el nivel del mar- la llevó a tener un corazón más grande, más fuerte, más sensible. Es mamá, es deportista y es emprendedora.

“Ser madre en un momento fue una necesidad, esa ternura inmensa que vive dentro de cada mujer. Guiar a mis hijos es un camino hermoso”, comenta ahora mismo desde Amsterdam. Hace unos días completó su Ironman Full número 11 de Maastricht y estará en el Ironman Full de Mar del Plata.

 

Marialuz Arellano, una mujer de necesidades pasionales

-¿Cómo te llevás con tus pasiones?

-Cada faceta que elijo me realiza como mujer y como persona. Cada una de sus etapas me permiten revivir y renovar las razones para buscar nuevos límites.

Ser madre en su momento fue una necesidad, esa ternura inmensa que vive dentro de cada mujer. En mi caso, desencadenó con cuatro hijos que llenan mi vida de alegrías, emociones y sentimientos profundos y llenos de intensidad.  

-Fuiste la primera mujer ecuatoriana en participar de un mundial de Ironman. ¿Qué le dirías a esas mujeres que no pratican deporte y no se animan a tomar la iniciativa, tanto en el deporte como en la vida, en general?

-Es verdad que fui la primera ecuatoriana en clasificar al campeonato mundial de Ironman en Kona, Hawaii. Tuve la suerte de seguir a otras mujeres ecuatorianas que admiro por haber abierto la posibilidad de completar la distancia de Ironman, que  inauguraron la distancia y ciertamente me abrieron el camino.

Mi sueño por mucho tiempo fue prepararme y ser capaz de completar un Ironman. Siempre creía que mi objetivo era terminarlo y con eso quedarme tranquila, poner check, y seguir adelante.

En noviembre de 2009, en el Ironman de Florida, algo se encendió en mi. Debo confesar que un mundo nuevo se abrió ante mis ojos.  

De hierro con sus sentimientos

Lo fácil sería decir que el compromiso de Marialuz es con el deporte. Pero el mayor valor lo tiene con sus sentimientos. El deporte le sirvió para reconstruir escenarios y darle a sus días una mejor evolución. Conoce mejor su cuerpo, sus fortalezas, sus debilidades.

Emprende proyectos relacionados al deporte, esa es su consecuencia natural. Todo nace en ella a partir de una necesidad de contagio.

Ironman, un estilo de vida que empuja

-¿En el desafío a vos misma es el encuentro con el placer?

-Convertí al triatlón y la distancia de Ironman en mi estilo de vida. Cada ser humano tiene ese algo que le mueve, lo inspira y le apasiona.  Es una obligación descubrir ese algo, explotarlo y vivirlo.

Para mí, el Ironman es estar en armonía conmigo. Pensé muchas veces en cómo me atreví y creo que la forma fue: rebelarme contra el miedo. Hay que aceptar que habrán dificultades, que habrán momentos de incertidumbre pero siempre saber que no pierdo nada en intentarlo. Al moverme, siempre avanzo.

– ¿Recordás cómo fue ese primer contacto con el Ironman y en saber que esto sería parte tu estilo de vida?

-A finales de 2000, una amiga muy querida (Caridad Ponce) me sugirió que hagamos un Ironman. No tenía ni idea de lo que significaba.

Al preguntarle qué era eso, me habló de las distancias: 3800 metros de natación, 180 kilómetros de bici y una maratón. Si bien me pareció una locura, me llamó la atención y la idea me atrajo.

De ahí en adelante, ¿cómo siguió todo?

-Le pregunté cuánto tiempo nos iba a llevar prepararnos para esa locura y me contestó que pensaba que nos tomaría unos cinco años estar listas. Me lo tomé en serio.

A partir de ese momento empecé a visualizarme en ese sueño. Es cierto que un poco lejano, difícil y desconocido. En 2001 corrí mi primer triatlón en Salinas (Ecuador).

Mi entrenamiento fue siguiendo el plan de entrenamiento de un libro llamado SWIM, BIKE, RUN. Terminé esa competencia y me gustó la sensación.  Sin embargo, no tenía idea de que iban a pasar muchos años antes de volver a competir.

La vida me llevó por otros caminos, otras prioridades. Me casé, tuve a mis cuatro hijos. Nunca abandoné la idea del Ironman.

Cada vez que me preguntaban con aquello que soñaba, respondía con total convicción que quería correr un Ironman. Ese tomó forma y cuando mis hijos estaban más grandes, comencé la preparación. Me inaugure en la distancia nueve años después de que la idea se sembró en mi cabeza.

 

El Ironman, ese universo cada vez más femenino

-Uno de los espacios donde más barreras tuvo que romper la mujer fue en el deporte, ¿observás una mayor participación femenina en el Ironman?

-Emociona ver como crece la cantidad de mujeres que se están sumando. La participación femenina está en pleno auge, ahora es también un compromiso de las mujeres incentivar y apoyar a otras a animarse.

Ya muchas carreras tienen como objetivo llegar a un 50 por ciento de participación femenina. Falta tiempo pero soy optimista al respecto.

Creo que si difundimos el mensaje y los efectos del triatlón en la vida, más mujeres podrán sumarse. 

– ¿Qué te queda por hacer en el deporte?

-El deporte me ha dado tanto… cada segundo que le he dedicado a entrenar y a competir me devolvió experiencias enriquecedoras, momentos únicos y metáforas de vida para aplicar y adaptar a muchas circunstancias.

Además de ser deportista apasionada y comprometida, soy promotora deportiva, siendo parte de la organización del Ironman 70.3 de Ecuador y de Perú.

Busco  maneras y formas de que más personas encuentren en el deporte y en las competencias una herramienta para vencer la adversidad.

Marialuz Arellano y su charla en TEDxQuito

 

Ironman Mar del Plata, un objetivo que renueva

-¿Existe en vos esa tristeza al terminar un Ironman como por ejemplo ahora en Holanda o ya pensás de inmediato en tu próximo objetivo?

-Después de cada carrera, viene un sentimiento bastante cercano a la nostalgia, acompañado de un análisis profundo desde todas las perspectivas posibles.

Ayudada de la retroalimentación de quienes estuvieron cerca en el antes, durante y después de la carrera. Me invaden los recuerdos de lo que pasó ahora en Holanda, de cómo me sentí.

Escribo sobre eso, miro las fotos y convierto en palabras las sensaciones. Ahora ya pienso en mi próximo desafío. Eso me renueva, me permite mirar con ilusión.

Ya puedo concentrarme y dedicarle tiempo a mi preparación para el Ironman de Mar del Plata, en diciembre.

 

Los monstruos interiores, laberintos con salida

– ¿Cuál es la adversidad qué más te tocó superar?

-Puede sonar muy metafórico pero la mayor adversidad en cada competencia y en la vida, son mis propios pensamientos. Esa voz interior que en su momento me conduce a callejones oscuros y sin salida.

El superar esos pensamientos, ignorarlos y transformarlos en posibilidades optimistas es un gran desafío. Es mi negociación permanente entre el sí y el no.

– ¿Cuando te das cuenta que tuviste un día productivo?

-Cuando puedo detener mis pensamientos y tener un sueño profundo, reparador y hacer una pausa. Dirigir mi mente hacia donde quiero y hacia donde me gusta estar, esa paz y esa armonía, me permite sentir que he tenido un día productivo.

 

*Tres carreras para disfrutar, un país entero para visitar. Anotate ahora en el Ironman 70.3 Buenos Aires, el Ironman Mar del Plata y el Ironman 70.3 Bariloche 2019. Para más información, visitá la página oficial. No te pierdas la oportunidad de unir turismo con el desafío de tu vida. Y preparate, ya que podrás seguir la cobertura más completa en atletas.info. 

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