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Luciano Taccone, después de hacer historia: “Hace mucho que buscaba esto”

Tenía nueve años cuando comenzó a nadar y su profesor, Abayubá Rodriguez, lo invitó a sumarse a la Escuela Argentina de Triatlón. Luciano Taccone, un chico inquieto, al que le gustaban mucho los deportes, encontró en la triple disciplina un modo de vida al que se abrazaría rápidamente para no soltar más.

En su cabeza y en la de sus compañeros, el nombre de Oscar Galíndez sonaba como el de un superhéroe de Marvel. Aba Rodriguez lo mencionaba permanentemente, fascinado con su forma de correr, pedalear y nadar.

Galíndez y Daniel Fontana se convirtieron rápidamente en referentes, en figuras a seguir. La medalla de bronce conseguida por Galíndez en los Juegos Panamericanos de Santo Domingo, en 2003, fueron un impacto grande para un Taccone de 14 años. 

Luciano Taccone, el heredero

Pasarían otros 16 años para que un triatleta argentino alcanzara una medalla en un Juego Panamericano, y fue precisamente Luciano Taccone quien con su bronce en Lima cortó la sequía.

– ¿Te imaginabas ser el siguiente en tener una medalla en este deporte?

– No, en ese momento no lo creía. Los veía a Oscar y a Daniel y eran muy buenos. Siempre creí que ellos iban a seguir sumando buenos resultados. Después de Atenas, Daniel empezó a correr para Italia, y Oscar se dedicó a la larga distancia. No venía nadie atrás hasta que aparecimos Gonza (N. de la R.:Tellechea) y yo, y los resultados para Argentina no fueron muy buenos. Hubo un bache en el medio. En Toronto, Gonza estuvo muy cerca de lograrlo, y yo también. Creo que esta era una de las últimas, no sé si la última oportunidad, para sacar una medalla.

Luciano Taccone en el pelotón de los Panamericanos
Luciano Taccone en el pelotón de los Panamericanos

Un camino duro

Luego de un 2017 muy bueno, con grandes resultados (cuarto en el Campeonato Panamericano, y buenos resultados en el Sudamericano y en algunas Copas del Mundo), en los últimos dos años las carreras fueron más complicadas y esquivas para Taccone, que no conseguía obtener el rendimiento que esperaba.

– Este último tiempo estuve entrenando muy bien. Nunca había estado tan bien entrenado, pero no aparecía ese resultado para el cual creía que estaba preparado. Si bien he tenido algunas buenas competencias, sentía que estaba para más, pero no le encontraba la vuelta para que salga la carrera que quería. Por lo general, mi debilidad es la natación, y hubo carreras en las que nadé muy bien, pero igual no pude cerrarlas bien.

– ¿Todo eso te frustraba?

– No, porque sabía que estaba bien. Me daba cierta intranquilidad, pero mi entrenador me tranquilizaba, porque estaba entrenando muy bien, haciendo cosas muy buenas, y en algún momento se iba a reflejar. En Lima se dio un poco la carrera que estaba buscando hace mucho. Espero que esto siga así, porque las próximas carreras son importantes para intentar sumar bien, pensando en la clasificación a los Juegos Olímpicos de Tokio.

– ¿A qué le adjudicabas que las carreras no se correspondieran con el nivel al que estabas entrenando?

– La mayoría fue distancia sprint, y todavía no le encuentro la vuelta a los cinco kilómetros finales. La distancia me permite no salir con tanta diferencia con respecto a los primeros del agua, y con mi ciclismo logro volver a estar en la punta de la carrera, pero esos cinco kilómetros no logro correrlos bien. No me sale. He probado saliendo fuerte y he explotado; he probado saliendo en progresión, y no lo he podido lograr aprovechar en los últimos kilómetros. Los diez kilómetros me sientan mucho mejor, los sé correr muy bien, pero al mismo tiempo a nivel olímpico a veces se me complica en el agua: no logro salir con el grupo y tengo que perseguirlos mucho en bici. Incluso así a veces no sigo adelante. Es difícil encajar una carrera en la que salga todo redondo, y ahí está el problema.

La carrera esperada

En Lima, finalmente, todo ese nivel de entrenamiento se vio reflejado, y la carrera que estaba esperando se dio, en un escenario inmejorable.

– El nivel de los quince primeros es muy parejo. De hecho, un chico chileno, Diego Moya, terminó catorce y un mes atrás fue podio en copa del mundo… Así como terminé tercero, podría haber terminado décimo. Me salió todo bien ese día. Mi estrategia era tratar de hacer una diferencia, por más pequeña que fuera, en la bici, para bajarme a correr con tranquilidad y esa primera vuelta correrla más tranquilo. Por lo general, en el triatlón se sale fuerte en los primeros kilómetros, para intentar hacer una diferencia y marcar los grupos, y después se va definiendo en base a cómo va quedando. Pero pude bajarme a correr tranquilo para no comerme ese primer tirón fuerte. Después se hizo una carrera muy lenta hasta la mitad, y en el kilómetro cinco empezaron los ataques en serio y fui aguantando bien. Llegué con fuerza al final para hacer un buen sprint.

– Apostabas a que la bici te diera un margen

– Sí, en la bici me sentía muy fuerte. Estoy pedaleando muy bien. No pensé en que la carrera se fuera a dar así. Tuve una muy buena natación y salí en el grupo de punta de entrada. Lo que no quería era que, al estar todos juntos desde un principio, se hiciera un ciclismo lento. Quería que el ciclismo fuera fuerte, para que nos bajemos todos bien cansados a correr. Pero no había forma, porque había un mexicano que estaba trabajando para los otros dos: salía todo el tiempo, si había un intento de fuga, a cortar, a neutralizar. Cuando pasa así, que se rueda lento por un tiempo, es muy difícil. El grupo te tiene que dejar ir para que puedas hacer una diferencia. Aproveché un descuido en la última vuelta de bici, y pude abrir quince segundos. Mi idea no era escaparme para correr solo, ni mucho menos, sino justamente poder hacer la primera vuelta más tranquilo y que, cuando me alcanzaran, estar fuerte para poder seguir con ellos y llegar fuerte al final. Los primeros kilómetros corriendo siempre son muy duros, y no quería desgastarme ahí.

– ¿En qué momento te sentiste dueño de la medalla?

– Hasta los últimos cien metros no estaba para nada seguro de la medalla. Había un estadounidense que venía conmigo y con el mexicano en los últimos metros, y yo sabía que esprintaba bien. Estaba muy pendiente de él, pero se ve que no tenía más nada. Hasta los últimos cien metros no estaba seguro de llegar tercero.

– Una vez que llegaste, ¿qué pasó por tu cabeza?

– Fue mucha emoción. Hace mucho que buscaba esto. De hecho, para Toronto estaba muy bien y se escapó. Fue una descarga muy grande, la felicidad de cumplir un objetivo que venía buscando.

Taccone y el momento de la coronación
Taccone y el momento de la coronación

Seguir y seguir

Dos días después de la medalla de bronce, Luciano, junto a su novia, Romina Biagioli, Martín Bedirian y Delfina Álvarez compitió en la prueba de relevos mixtos, en la que el equipo nacional finalizó en la séptima ubicación. 

– ¿Cómo se hace para hacer un click y competir de nuevo después de un logro así?

– Nosotros terminamos la carrera y, después de ir al control del dóping, volvimos a la villa e hicimos fisio para recuperar. Al otro día ya estábamos entrenando para lavar y recuperar para la carrera. En general, nos tocan carreras con relevos al día siguiente o a los dos días, como ahora; o tenemos otra carrera a la semana siguiente. Estamos acostumbrados a eso, a terminar una competencia y hacer todo lo posible para recuperar y estar listos para otra. Obviamente que el cansancio se siente, pero había muchos equipos que estaban en la misma situación. Se corre con la fatiga y listo, no hay mucho que pensar.

– ¿Cuándo hay tiempo para el disfrute por lo que conseguiste?

– Ahora no va a haber mucho, porque la próxima carrera es el 25 de agosto y hay muy poco tiempo para prepararla. Estoy enfocado de vuelta en eso. Calculo que a fin de año, cuando tenga el descanso, lo voy a poder asimilar bien.

– Cuando te va mal, ¿pasa lo mismo? ¿Te sacás la carrera rápido de encima?

– Y, cuando sale mal sí, quizás son dos o tres días en los que te quedás pensando mucho en la carrera. Más que nada, para entender en qué momento fue que fallaste. Pero nosotros competimos muchísimo durante el año y sabemos que hay muchas oportunidades, entonces no nos quedamos frustrados con una, sino que vemos dónde estuvo el error y enseguida estamos trabajando para solucionarlo y que no pase en la otra carrera.

Tokio y cambio de distancia

El ciclo olímpico que finaliza en los Juegos de Tokio es el último que se propuso hacer Luciano Taccone. El cambio en la distancia para la competencia a partir de París 2024 (la distancia oficial será sprint), la edad que tendrá en ese momento y su sueño pendiente de correr el Ironman de Hawai lo volcarán a las medias y largas distancias de este deporte.

– ¿Qué fue lo más grande: estar en un Juego Olímpico o esta medalla de bronce?

– No me puedo quedar con una de las dos cosas, son lo más importante para mí. Y son dos cosas diferentes. Llegar a un Juego Olímpico no es el resultado de ese día, sino de la regularidad durante dos años. Esta medalla sí responde a lo que hice ese día de la carrera. Son los dos logros más importantes que he tenido.

– La medalla, ¿te da confianza para lo que viene?

– Sí, mucha, porque el nivel de la carrera fue alto. Eso habla de que en las próximas carreras puedo tener los resultados que busco. Me hizo saber que estoy bien, que el nivel lo tengo y que puedo aspirar a eso.

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